Si la memoria no me falla, Fidelino Castillo, llegó al pueblo por allá en el año mil novecientos sesenta y ocho. Tendría algunos veinticinco años, de mediana estatura, espalda ancha y piel quemada por el sol; su aspecto rudo dejaba entrever a un hombre curtido en las labores del campo. Una caja de cartón era todo su equipaje y, según dicen, venía de Cundinamarca en busca de trabajo argumentando ser bien experimentado en los oficios de agricultura y de ganadería. Por casualidad, luego de varios días de andar deambulando, se topó con mi abuelo materno, quien tenía una finca con sembradíos y ganado a las afueras del pueblo y estaba necesitando un ayudante. Al poco tiempo, ya era parte de la familia, se convirtió en el "Tío Abelino" y en la mano derecha de los abuelos hasta el día de su muerte, hace algunos años. Nunca se le conoció otra familia, ni se supo realmente de donde era natural; tampoco se casó ni tuvo hijos.
ABELINO
(Soneto)
Parrandero sin par era Abelino
y un señor de los pies a la cabeza,
de olfato "goterero" agudo y fino
para el guaro, la chicha y la cerveza.
Nadie supo, en verdad, de donde vino
ni su origen hallamos con certeza,
llegó como un errante peregrino
y logró conquistar son su nobleza.
Con nosotros estuvo de por vida
y fue de la familia, un comodín,
ayudando en la finca del abuelo.
Muy honrado y sincero sin medida,
le debía un soneto, pero al fin...
mis estrofas volando irán al cielo.
De nuevo todo, "al pelo",
será cuando podamos algún día:
volver a departir con una fría.
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Rafael Humberto Lizarazo G.
Imagen: Fidelino Castillo
(Del facebook)
Las personas que pasaron por tu vida y te dejaron huella tienen el honor y el consuelo de tus sonetos, Rafael, Don Abelino seguro estará agradeciendo desde donde esté, un abrazo!
ResponderEliminarUn emotivo homenaje al recuerdo de una persona querida.
ResponderEliminarUn abrazo.
La gente que deja un buen recuerdo es la que ha valido la pena concocer.
ResponderEliminarAbrazos.
De Marcelino a Abelino hay grandes recuerdos.
ResponderEliminarCuantos Abelinos ha habido, personas dedicadas a la familia, dispuestas a todo, cumplidores y leales. Me uno a tu homenaje por todos los Abelinos. Abrazos
ResponderEliminarBonito homenaje para un amigo y gran persona que seguro lo fue Abelino. La buena gente siempre deja un bello recuerdo y huella de su paso.
ResponderEliminarUn abrazo.
Un alegre recordatorio para el Tío Abelino. Estará feliz con ello y nosotros también de leerte. Besos
ResponderEliminarBonita historia la de Abelino que seguro fue muy feliz en vuestra familia que que lo acogió cómo un miembro más. Precioso homenaje le has dado.Saludos
ResponderEliminarQué mejor que ser recordado como buena persona y enaltecido por un poema como el tuyo , Rafael, para que no lo cubra el olvido.
ResponderEliminarAbrazo grande, amigo.
Magnífico retrato del personaje que sin dudas ha dejado en ti su impronta y que tú nos transmites líricamente.
ResponderEliminarUn abrazo, Rafael.
excelente mi estimado ingeniero ya que abelino hizo parte de la historia reciente de Paz de Rio
ResponderEliminarUn bello homenaje que dice mucho de ti Rafael y de ese hombre que supo ganarse vuestro cariño, respeto y admiración y tú hoy le devuelves a la vida al recordarle con palabras de demuestran la gran persona que fue... eso es lo que cuenta, cuando llegue el momento de nuestra partida, dejar huellas de amor con las que nos recordarán quienes nos conocieron.
ResponderEliminarUn abrazo con cariño.
Sentido y bello homenaje poético. Saludos amigo.
ResponderEliminarUn estupendo homenaje. Gran recuerdo.
ResponderEliminarUn abrazo.
Esos son seres que se quedan en el corazón, como tu tío Abelino, sin cercanía biológica, pero si del corazón. Un abrazo. Carlos
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