lunes, 24 de febrero de 2020

EN LA CIUDAD DEL SOL





Había preparado una conversación dirigida a un público de personas mayores pero, cuando entré en la Biblioteca Pública de la Casa de la Cultura en Sogamoso, pude observar entre los asistentes a una gran cantidad de niños que ocupaban las primeras filas de la silletería predispuesta. Ante la sorpresa, decidí darle la vuelta al asunto e improvisar una exposición orientada a ese maravilloso público de infantes y adolescentes. Les conté de cómo la poesía popular bien sea cantada o recitada puede ser utilizada para transmitir tradiciones, relatar historias o despertar conciencias ya que la métrica y la rima permiten una fácil memorización. Entreverados, también expuse algunos poemas con estructuras clásicas y neoclásicas para que los adultos conocieran algo de mi obra. Fue una muy grata y enriquecedora experiencia... agradezco a los asistentes y al escritor Reynaldo Caballero por la invitación.

"El habla canora cantada y rimada le sirve de apoyo a la memoria".


TERTULIANDO
(Soneto con estrambote)

Cómo les parece que allá en Sogamoso
hubo una tertulia lo más de bonita,
cantaron los niños con tono garboso
y hasta los adultos sobaron la pita.

Pasamos un tiempo grato y jubiloso
al son de las notas de mi guitarrita,
inmemorial pueblo jovial y afectuoso
donde la cultura radiante palpita.

Leímos poemas, cantamos canciones
y hablamos un poco de las tradiciones,
acervo impoluto de un sabio legado.

Dios quiera podamos conocer remotas
historias de antaño lejanas e ignotas,
tesoro invaluable del tiempo pasado.

Nada se ha olvidado,
simplemente mora con toda su gloria:
en los anaqueles de nuestra memoria.






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Derechos Reservados Copyright © 2020
Rafael Humberto Lizarazo G.

Imágenes: Tertulia en Sogamoso
(Reynaldo Caballero)


viernes, 14 de febrero de 2020

PARA LA MÁS BONITA





En mi adolescencia, y que no lo sepa nadie, me gustaba hacer poemas de amor por encargo de mis compañeros del colegio que deseaban galantear a las damitas causantes de sus desvelos. Eso sí, les advertía que los transcribieran con su propia letra para evitar ser descubiertos. Cierta vez, estando en la clase matemáticas, el señor profesor me pilló ensimismado tratando de cumplir uno de aquellos compromisos: me arrebató la hoja, leyó el poema en voz alta y me puso en evidencia ante todo en el salón; luego, sorpresivamente, pidió un aplauso y no aplicó ningún castigo. Desde aquel día, me hice muy popular entre las niñas, y conseguí varias novias, para envidia de mis compinches.


JUVENIL ENCANTO
(Jotabes dodecasílabos con estrambote)

I
Tienes dulce niña los más tiernos ojos,
la cara más linda, los labios más rojos.

Quisiera brindarte sabrosa paleta,
algodón de azúcar, cholado y crispeta;
pero no poseo ni media peseta
para darte gusto, mi niña coqueta.

Cuando tú sonríes me siento morir,
no logro expresarte mi ardiente sentir.

Se nublan los lentes de mis anteojos,
tropiezo, me caigo de la bicicleta
y... todo el colegio se pone a reír.

II
Un par de esmeraldas adorna tu cara,
cual fueran luceros en la noche clara.

Igual a tus ojos nada hay en el mundo,
no puedo apartarlos de mí ni un segundo;
si no los contemplo parece que me hundo
bajo las tormentas de dolor profundo.

Te escribí un poema para dedicarte,
en vez del presente que anhelaba darte.

Sólo tu mirada de cielo me ampara,
cuando por las noches soy un vagabundo
y... brillan tus ojos por cualquiera parte.

Primorosa obra de arte,
eres, ¡oh mi niña!, la de ojitos tiernos:
la de corazones entre mis cuadernos.

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Derechos Reservados Copyright © 2020
Rafael Humberto Lizarazo G.

Imagen: Niña boyacense
(periodicoeldiario.com)


martes, 11 de febrero de 2020

LABRIEGOS SOMOS...





Somos labriegos, sembradores caminando por la vida. Vamos dejando nuestras huellas por doquiera que pasamos cual si fueran la simiente de nuestros anhelos, simiente que al germinar será el resultado final de nuestros actos y el recuerdo latente de nuestra efímera permanencia en este universo infinito. La vida, para bien o para mal, es de pequeñas decisiones momentáneas y no hay manera de regresar en el tiempo, pues lo hecho, hecho está y el caminar prosigue sin que podamos cambiar el destino, pero sí podemos procurar que nuestras semilla caiga en tierra fértil... sin esperar nada a cambio.

Siembra vientos e iza las velas, cría cuervos y échate a dormir.


SÍNTESIS
(Cuartetas)

Vamos sembrando caminos
al golpe de nuestro andar,
entre amapolas o espinos 
con simientes del soñar.

Sin importar que terminen
en el gozo o el tormento,
tal vez algunas germinen  
y otras fallen el intento.

Vamos sembrando caminos
por doquiera que pisamos,
románticos peregrinos 
en cada paso que damos.

Sin importar que terminen
los amores en querellas,
y al final se difuminen
de los andares las huellas.

Vamos sembrando caminos
y recogiendo cosechas,
disfrutando dulces vinos
aunque de cepas maltrechas.

Sin importar que terminen
los inocentes juzgados,
y demonios dictaminen
el perdón de los pecados.

Vamos sembrando caminos
en la tierra ya sembrada,
al colmo de los destinos
somos todo y somos nada.

Agua dulce, agua salada,
sueños reales o anodinos:
tierra fértil o arrasada
bajo cielos purpurinos.

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Derechos Reservados Copyright © 2020
Rafael Humberto Lizarazo G.

Imagen: Sembradores
(elcampesino.co)

miércoles, 5 de febrero de 2020

POR UN CAMINITO





Supongo que este sentimiento debe ser el mismo que los sabios y entendidos llaman melancolía, pues simple y llanamente, de un momento a otro, me ha entrado una extraña nostalgia por el campo, una sensación de pérdida y de tristeza tan grande que quisiera volver a caminar por aquellos hermosos y entrañables senderos de la infancia escuchando el canto del arroyuelo y el trinar de los pajarillos mientras iba hacia la casa de los abuelos o rumbo a la escuela de Elvirita... caminitos adornados con hermosos paisajes matizados de bella poesía, de poesía maravillosa, no para leer sino para contemplar. Tal vez, sea por eso que escribo de la manera como lo hago: con el alma plena de recuerdos y el corazón vertido en cada uno de mis versos para plasmar idílicos momentos que nunca olvidaré.


ENSOÑACIÓN
(Jotabé con estrambote)

El agua del arroyo se pasea
por entre el matorral y silabea

cual fuera melodía de organillo
o voz de un montañero pastorcillo;
le cantan los turpiales estribillo
y bala sin cesar un corderillo. 

Se suman al concierto: la perdiz,
la torcaza, la rana y la lombriz.

Hay música sin par doquiera sea,
camino junto al can y al borriquillo 
y... el sendero paréceme un tapiz.

Con mágico barniz,
tengo un pincel para pintar amores
y recuerdos de todos los colores.

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Derechos Reservados Copyright © 2020
Rafael Humberto Lizarazo G.

Imagen: Paisaje tropical
(De la Internet)


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