Es una mujer coloradita y de agradable sonrisa, viste gorra blanca y un delantal del mismo color con grandes bolsillos para guardar los billetes y las monedas. Luce muy elegante bajo su toldo ofreciendo amablemente variadas delicias culinarias en la calle principal de algún pueblo, ciudad o corregimiento. Ella, como muchas otras, va a dondequiera que haya fiestas o eventos populares, lleva todo su menaje e ingredientes en un pequeño camioncito modelo "sesenticinco" para instalarse durante tres o cuatro días a cocinar y vender los productos de la tradicional fritanga. El año pasado, me la encontré aquí en Tunja durante las "Fiestas de la Virgen del Milagro" y, tan amable como siempre, me ofreció un buen pedazo de gallina campesina con papas criollas, longaniza y un sorbo'e chicha para pasar.
(Coplas)
En su toldo de comidas
da gusto verla sonriendo,
con mirada picarona
sus bocados ofreciendo.
La longaniza, el chorizo,
En su toldo de comidas
da gusto verla sonriendo,
con mirada picarona
sus bocados ofreciendo.
La longaniza, el chorizo,
la morcilla y la gallina
con papa criolla caliente
vende doña Rosalbina.
Ella va de pueblo en pueblo
por las fiestas patronales,
con suculentas delicias
pa'darle a los comensales.
Cuchuco con espinazo,
mondongo, sancocho y mute
son las sopas preferidas
por el viejo y por el sute.
Que no falte, por supuesto,
en crocante chicharrón
de los que llaman "totiaos"
que alegran el corazón
También se consigue bofe,
hígado, riñón, salchicha
y como en tiempos pasados
un buen vasito de chicha.
Si en medio de la resaca
se los lleva el que los trajo,
pídanle un plato'e fritanga
y un espumoso refajo.
en crocante chicharrón
de los que llaman "totiaos"
que alegran el corazón
También se consigue bofe,
hígado, riñón, salchicha
y como en tiempos pasados
un buen vasito de chicha.
Si en medio de la resaca
se los lleva el que los trajo,
pídanle un plato'e fritanga
y un espumoso refajo.
Nadie puede resistirse
a tan suculentos platos,
allá donde Rosalbina
se pasan muy buenos ratos.
Yo nunca le fallo a "Rossy"
ni le miento ni la engaño,
lo que ella vende me gusta
sabiendo que me hace daño.
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allá donde Rosalbina
se pasan muy buenos ratos.
Yo nunca le fallo a "Rossy"
ni le miento ni la engaño,
lo que ella vende me gusta
sabiendo que me hace daño.
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Derechos Reservados Copyright © 2020
Rafael Humberto Lizarazo G.
Imagen: Palacio del colesterol
(Foto propia)
(Foto propia)
Se me ha hecho la boca agua con tanta exquisitez culinaria cómo pones en tus versos...de buena gana me comía alguna de esas fritangas.Saludos cordiales
ResponderEliminarRafael, estos personajes femeninos dedicados a una gastronomía tan propia, son tan populares, que nos ganan el alma, como Rosalbina. A propósito de tu entrada, recuerdo que cuando viajábamos a San Gil, a ver la familia de mi papá, los tíos nos convidaban a beber chicha o guarapo, donde la gringa (la llamaban así porque era ojizarca y mona, pero más criolla que ella ninguna), y luego venia un suculento plato de morcilla, pollo y asaduras. Un abrazo. Carlos
ResponderEliminarBonito poema Rafael dedicado a la señora Rosalbina, una de las muchas que con su amable sonrisa y su buen hacer se encuentran trabajando en tantas y tantas ferias o pueblos en fiestas mientras los demás se divierten.
ResponderEliminarUn abrazo
Buenísimo Hermano...Buenísimo. Qué tal si haces un pequeño cambio en el último verso. Lo digo en el sentido de que la culpa es compartida. ELLA sabe que tú sabes lo que te está vendiendo y tú lo que estás comiendo...Yo nunca la fallo a Rossy / Ni ME miente ni la engaño / Lo que ella vende me gusta / sabiendo que me hace daño
ResponderEliminarElla sabe con certeza que la culpa es compartida, pero a mi me gusta mucho la sazón de su comida.
EliminarUn abrazo, Elí.
Personas así, que no abunda, se quedan para siempre en el recuerdo.
ResponderEliminarUn abrazo.
Sin dudas un personaje muy singular, Doña Rosalbina. No hay rima que se te resista, Rafael Humberto.
ResponderEliminarUn abrazo.
Que mostrador más apetitoso lleno de colesterol, jajaja, pero que se van los ojos tras tan ricas viandas.
ResponderEliminarUn precioso y pinturero homenaje el que le has hecho a Rosalbina y todos sus productos.
Me ha encantado.
Un abrazo.
Tu musicaCALIDAD habitual no exenta de humor, Poeta. Otra maravilla de tu cultura que nos ofrendas!!
ResponderEliminarAbrazo grande.
Es algo simple, Carlos, pero muy entrañable para mí, por todo lo que significa nuestra cultura popular.
EliminarUn abrazo
En un principio pensé que eran viandas crudas para cocinar en casa (La vista me falla, jeje) pero al leer tu comentario ya veo que no. Un homenaje generoso como acostumbras. Abrazos
ResponderEliminarBien por esa gente sencilla que mantiene las tradiciones del buen comer campero, por donde quiera que haya una fiesta.
ResponderEliminarUn abrazo
La gallina campesina con papas criollas debe de estar deliciosa Rafael. ¡Un brindis por Rasalbina!.
ResponderEliminarAbrazos.
De muchacho me encantaba esa fritanga, especialmente la de la plaza de toros de Bogota.
ResponderEliminarBofe y corazón, eran mis favoritos, junto con la papa criolla.
Imagino que ya vertiendo tus versos en estas páginas se te hacía agua la boca, Rafael! Y de lo que nos hace mal un poquito no se desprecia, es que comer es tan lindo! Tu talento se despliega como siempre y nos hace sonreir esta vez también, un abrazo!
ResponderEliminarQue bonito!!!cariños.
ResponderEliminarUnos versos muy divertidos y apetitosos, acorde con tanta cosa exquisita que nos muestras.
ResponderEliminarSeguro le ha gustado a Rosalbina.
Saludos.
Un bonito homenaje a Rosalbina, cercana, sencilla amable y que enalteces con la magia y encanto de tu poesía. Me encanta.
ResponderEliminarUn abrazo.
Un excelente homenaje. Me ha gustado mucho.
ResponderEliminarUn abrazo.
Jajaja... qué final! Por aquí mucho de lo mismo. Qué rico sabe lo que nombras aunque por aquí son otros los platos que también saben mejor por lo prohibidos. Nuestro colesterol agradecido. Me encantó tu poesía una hermosa semblanza a Rosalbina que bien se lo merece pues no poco es el esfuerzo que hace. Besos y felicitaciones.
ResponderEliminarEstupendo y lleno de humor tu poema, Rafael.
EliminarLo rico suele ser malo para salud. Qué lata.
Un abrazo
Entrañable y sencillo, como todo lo natural y campesino. La chicha, la bebida mágica de los indios guaranies... Un placer, trovador.
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