La inolvidable tarde del 3 de septiembre del año dos mil ocho, en un rinconcito junto a la ventana, me senté frente al ordenador para publicar, con inmensa emoción, la primera entrada en mi blog «Versos al vuelo». Lejos estaba yo de imaginar que esta aventura pasaría a formar parte de mi diario trajinar, ni que, uno a uno, fueran llegando los amigos, como llegan las aves al nido. Aquel gesto sencillo marcó el inicio de un camino hecho de palabras compartidas, afectos sinceros y sueños que, con el tiempo, aprendieron a volar. Hoy celebro con gratitud cada paso recorrido, cada voz de aliento encontrada en el trayecto; por ello, pongo este libro a disposición de los lectores como reflejo de mi aventura poética y como humilde ofrenda de versos nacidos del alma.
sábado, 24 de enero de 2026
ANTOLOGÍA POÉTICA 2008-2025
viernes, 9 de enero de 2026
SONSONETEANDO CANTAS
Sáchica tiene una iglesia
con un altar muy bonito,
a donde voy a rezar
los domingos tempranito.
La iglesia queda en el parque,
frente a olivares y flores,
y se miran mariposas
de toditos los colores.
En su suelo se cultivan
la cebolla y el tomate,
pero no se da la yuca
ni tampoco el aguacate.
Las historias de los muiscas
en las piedras las pintaban,
y también los dinosaurios
estas tierras habitaban.
A esta región tan bonita
están todos convidados
a contemplar sus paisajes
y a degustar sus bocados.
domingo, 4 de enero de 2026
EL NIÑO DE LINARES
A la profesora Cecilia, quien alternaba las clases de Ciencias Sociales con las de Educación Artística, le complacía enseñarnos a cantar. Como tarea, debíamos aprender una canción de nuestro intérprete favorito para presentarla en la evaluación final. Por aquellos años, en las radiodifusoras regionales y nacionales comenzaba a escucharse con mucha fuerza la voz de un baladista español conocido como «Raphael». Yo admiraba profundamente aquella voz melodiosa y potente y, por ello, me entregaba a memorizar sus canciones. Recuerdo que, en tercero o cuarto de bachillerato, obtuve una calificación sobresaliente al interpretar la balada Desde aquel día, que era una de mis favoritas.
RAPHAEL
(Jotabé con estrambote)
Raphael Martos, «Niño de Linares»,
la voz más admirada en estos lares.
Seducido quedé, eh... Ave María,
cuando escuché la grata melodía
de una balada triste que decía
añorar el amor, Desde aquel día.
Su portentosa voz, en plenitud,
acompañó mi ya ida juventud.
Y aún son sus magníficos cantares,
en mi vida, la grata compañía
que alegra la apacible senectud.
Toda mi gratitud,
porque seguro estoy: Yo soy aquel,
de sus admiradores, el más fiel.
Información del Autor
- Rafael Humberto Lizarazo Goyeneche
- Un soñador, simplemente. Hacedor de versos, creador de canciones e inventor de historias. Paz de Río, Boyacá, Colombia. 23 de abril del año de 1952.



