Un luminoso arcoíris, posado sobre la catedral de la ciudad de Tunja, le dio la bienvenida al mes de abril. Un espectáculo tan inusual como hermoso, que llenó de alegría a quienes tuvimos la fortuna de contemplarlo en la plaza principal, como si el cielo mismo quisiera bendecir la llegada de estos días. Fue un instante fugaz, pero maravilloso, que se enredó los pliegues de mi alma y me inspiró para escribirle un poema a mi mes favorito: el mes en que vine al mundo, hace ya muchos años.
ABRIL
(Soneto lizaraiano)
Comenzaste, bendito, mes de abril,
por el bello arcoíris que asomó
y encima de la iglesia se posó,
trayendo a la ciudad colores mil.
¡Bendita la llovizna que cayó!
Tu ostentas ilusiones tal como antes;
yo apenas tengo sueños divagantes.
El trino de algún ave que cantó,
la lumbre mañanera de un candil
y la flor que temprana despuntó:
alegran el paisaje puebleril.
¡Bendita la llovizna que cayó!
Abril, con tus mañanas tan radiantes,
brindas eternidad hecha de instantes.
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Rafael Humberto Lizarazo G.
Imagen: Plaza de Bolívar
Periódico el Diario


