viernes, octubre 12, 2018

DOCE DE OCTUBRE...





Algunos dicen "Descubrimiento". Otros dicen "Encuentro de Dos Culturas". Aquellos piden a gritos que tal fecha sea declarada luctuosa. Para unos pocos, tal fecha es de júbilo. Siempre ha sido inclinada nuestra especie a las posiciones extremas: la polémica gusta más que la conciliación. Durante mi niñez, este era el "Día de la Raza". Había desfile escolar, revista gimnástica, actos protocolarios y se hacía la exposición de los trabajos manuales elaborados por los alumnos a lo largo de todo año lectivo. Actualmente (para bien o para mal) pasa desapercibido, pero este hecho histórico ya consumado nos permite ver ahora una América mestiza, una gran síntesis de razas y un nuevo tipo humano. Nuestro continente americano, el de la esperanza, necesita más fe en su potencial creativo y menos escepticismo para poder sentir más el futuro que sufrir el pasado.


AMÉRICA

Nuestra América entera
una sola esperanza, un solo continente
de Alaska a Patagonia, donde quiera que sea;
de Mayas y de Aztecas, de Incas y de Chibchas
mezclados a la fuerza con etnia europea.

Nuestra raza aborigen
un grito libertario, un grito del pasado
que derriba montañas e hincha nuestras venas;
sangre de tantos pueblos y un solo corazón
blandiendo enardecido sus ilusiones plenas.

Culturas ancestrales
que fueron masacradas, borradas de la historia
por fieros invasores en busca de riqueza;
plasma cuya simiente regada en nuestro suelo
florecerá triunfante mostrando su grandeza.

Nuestra América entera
conjunción se saberes, de usos y costumbres
en una tierra nueva, la de nosotros mismos;
la que será el futuro uniendo continentes
sin odios ni rencores y sin antagonismos.

Nuestra raza aborigen
no ha sido exterminada, aún sigue latente
en nuestros propios genes, en nuestro potencial;
seguiremos luchando para esculpir caminos 
y ser en el mañana de talla universal.

Culturas ancestrales
renacerán un día, serán lo que antes fueron
en un astro que gira y todo vuelve a ser;
América futura, nuestra América hermosa:
tal vez puedan mi ojos mirar tu renacer.

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Derechos Reservados Copyright © 2018
Rafael Humberto Lizarazo G.

Fuente para el texto introductorio:
Academia Boyacense de Historia.
Imagen: De la Internet.


lunes, octubre 08, 2018

LA VORÁGINE DE LA VIDA





"Los que un tiempo creyeron que mi inteligencia irradiaría extraordinariamente, cual una aureola de mi juventud; los que se olvidaron de mí apenas mi planta descendió al infortunio; los que al recordarme alguna vez piensen en mi fracaso y se pregunten por qué no fui lo que pude haber sido, sepan que el destino implacable me desarraigó de la prosperidad incipiente y me lanzó a las pampas, para que deambulara vagabundo, como los vientos, y me extinguiera como ellos sin dejar más que ruido y desolación". (Fragmento de la carta de Arturo Cova, protagonista de la novela La Vorágine, a José Eustasio Rivera, el autor, antes de que la selva se lo tragara para siempre).

Cual jardín que nos acoge o selva que nos devora,
puede ser clara la vida o noche perturbadora.


PENUMBRA
(Jotabéa con estrambote)

Enigmática noche de alborada infinita,
  dulce manto de niebla, dulce noche bendita…

cuyas sombras acunan los desvelos callados
de mis rotos anhelos cual cirios apagados;
sortilegio nocturno de luceros pintados
con lejanos recueros de mis antepasados.

Eres fiel compañera de la tristeza mía,
testigo silencioso de cruel melancolía.

Bella dama azabache de ternura exquisita
 quisiera en un instante de besos azorados:
morir entre los brazos de tu penumbra fría.

Eres tú mi elegía,
la de mis infortunios y mis aconteceres,
la que llega a mi vera tras los atardeceres.

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Derechos Reservados Copyright © 2018
Rafael Humberto Lizarazo G.

Imagen: Bosque de la República
Tunja, Boyacá.


miércoles, octubre 03, 2018

LA INFINITA SOLEDAD





Cuando la puerta del crematorio se abrió y el ataúd, colocado sobre la banda transportadora, comenzó a deslizarse hacia el interior del horno: un profundo silencio se apoderó de la capilla y la escena pareció transcurrir en cámara lenta. De repente, ella, se abalanzó sobre el féretro y antes de que desapareciera para siempre lo golpeó fuertemente con la palma de sus manos como si le estuviera reclamando el haberla dejado sola en este mundo y, luego, rompió en llanto abrazando a uno de sus hijos. La tristeza se hizo general y en medio de una infinita soledad algunos lloramos en silencio. Fueron siempre dos seres muy unidos, el uno para el otro, pero la muerte traicionera en un instante fatal los había separado de un tajo, sin más ni más, como si nada.


FATALIDAD

Es inmensa la triste soledad
que nos deja la muerte traicionera,
la pena indescriptible en la heredad
que reparte su paso por doquiera.

Instantes de fugaz fatalidad
ponen punto final a la carrera;
es frágil, es muy frágil en verdad,
la vida que mi Dios nos concediera.

Como se rompe un vaso de cristal
o se corta la rosa de un rosal,
de un tajo, cual el paso de un segundo:

la vida se nos va sin miramientos,
dejando atrás los mágicos momentos
y recuerdos regados por el mundo.

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Derechos Reservados Copyright © 2018
Rafael Humberto Lizarazo G.

Imagen: Jardines de la Asunción.
De la Internet.


Mi foto
Ingeniero de profesión, pero artista por vocación (o al menos eso intento) en pro de la conservación de nuestra identidad cultural. Nací en Paz de Río, Boyacá, Colombia en un mes de Abril del año 1952 y actualmente resido en la ciudad de Tunja, capital de nuestro hermosos Departamento. Escribo mis poemas con versos sencillos que, algunas veces, se convierten en canciones. Me gustan las artes y suelo pintar, canto acompañado de la guitarra, monto en bicicleta, disfruto de la vida, cultivo mis amistades y vivo contento. Soy, en resumidas cuentas, un bohemio soñador con ganas de ser poeta y de mis versos cantor.

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