domingo, noviembre 10, 2019

UN RINCONCITO DEL ECUADOR





Se puede viajar a muchos lugares en el mundo, pero el más hermoso es aquel en el cual uno es acogido con cariño, con admiración y con respeto tal como lo hicieron conmigo en San Antonio de Las Aradas, linda tierra ecuatoriana asentada allá en el sur, lejana, pero cerquita del corazón y latente en el recuerdo. Pueblo fundado por labriegos, que en busca de un futuro mejor se adentraron en la montaña y persiguiendo la lluvia hicieron camino al andar, abrieron los campos y con sus arados sembraron esperanza, cosecharon alegrías y criaron sus hijos para que fueran los forjadores de una comunidad que sigue luchando por sobrevivir. Allí fui bien querido y lo aprecio de verdad, fui profeta en tierra ajena cual no lo soy en la propia.... Dios les pague, eterno será el agradecimiento de parte mía.


A SAN ANTONIO
(Jotabé decasílabo, monocorde)

I
En una esquina del Ecuador
hay un pueblito que es un primor.

Entre montañas está asentado,
por muchos años ha perdurado;
es sus laderas café sembrado
y en las planicies pasta el ganado.

Son primorosas sus alboradas,
cantas las aves enamoradas.

Tiene en su entorno mucho color,
  parece un cuadro por Dios pintado...
¡Oh! San Antonio de Las Aradas.

II
Blande la fuerza y el pundonor
para vencer tristeza y dolor.

Por un incendio fue desolado
y sin embargo, se ha levantado;
fuego inclemente que ha devorado
de su montañas lo más sagrado.

Ya no se miran las llamaradas
ni el humo cubre las hondonadas.

El verde vuelve con su esplendor
  y poco a poco se ha renovado...
¡Oh! San Antonio de las Aradas.




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Derechos Reservados Copyright © 2019
Rafael Humberto Lizarazo G.

Imagen: San Antonio de Las Aradas
(Fotografía de la Internet)



jueves, noviembre 07, 2019

TROVANDO EN LAS ARADAS





Cuando llegué a la población de San Antonio de las Aradas, en el sur del Ecuador, después de tres días de viaje y dos mil kilómetros recorridos: todo el cansancio acumulado se me borró al sentir el calor humano que con sus abrazos me brindó don Edwin Antonio Gaona al momento de recibirme, así como también con el cariñoso saludo de sus padres don José y doña María y, de su hermana Neli, quién me esperaba en la población de Gonzanamá para acompañarme en el tramo final. Solamente con llegar me sentí como en mi propia casa, me duché en una confortable habitación, recibí comida típica y un buen café Aradense. Después, una agradable tertulia familiar dio motivo para componerle unas coplas, gesto que él amablemente correspondió de igual manera dedicándome sus trovas.


A GAONITA
(De Rafael Lizarazo)

A don Antonio Gaona
natural de Las Aradas,
con cariño le dedico
mis poesías cantadas.
Con su trabajo incansable
por el bien de la cultura...
en su terruño querido
deja una historia segura.

Hijo ilustre de su pueblo
el nieto de don Anuario,
deja plasmado su nombre
en libros y calendario.
Retoño de don José
   con la señora María...
y aquello de ser poeta
de herencia lo sacaría.

Organiza los concursos
de la Rima Jotabé
y muchos otros eventos
culturales bien lo sé.
Por su carisma tan noble
  todo el mundo lo venera...
ya que labora con juicio,
con ahínco y verraquera.

Muchos premios ha ganado
en su trajinar constante,
pero se mantiene humilde
conquistador y galante.
Y en el centro de la plaza
  por justo agradecimiento...
el pueblo que fue su casa
le pondrá su monumento.


A LIZARAZO
(De Antonio Gaona)

Con el cariño bendito
le canto a don Rafael,
con todo pulmón le grito
que lindo es amigo fiel.
Como bendición divina
  nos llega para cantar...
con su música tan fina 
sólo nos quiere alegrar.

Viniendo de Paz de Río,
de la tierra boyacense
por un periodo tan frío
llegó a la tierra aradense.
El premio que le esperaba
  era de gran poesía...
a su madre dedicaba
por cuanto ella lo vestía.

Ejemplo de colombiano
dejaste por estos lares,
con versos de gran hermano
pintaste nuestros albares.
Con muchas glorias saliste,
  tus huellas llevan toditos...
y siempre por las Aradas
van tus recuerdos bonitos.

Cuando subiste a tribuna
a don Gaona cantaste
y de la dulce fortuna
  hasta café cosechaste.
Por eso que en la Aradas
  don Lizarazo cantor...
nos deja con sus tonadas
un verso y mucho sabor.




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Derechos Reservados Copyright © 2019
Rafael Humberto Lizarazo G.

Imagen: Momentos en las Aradas
(Del móvil)


jueves, octubre 31, 2019

GALARDÓN INTERNACIONAL





Escribí el poema pensando en ella, lo escribí recordando los tiempos maravillosos, lo escribí con el corazón en la mano poniendo toda el alma mía en cada uno de los versos y, al fin de cuentas, lo escribí inspirado el ese grande amor que ella me brindaba cada día. Lo fui puliendo poco a poco hasta decidir enviarlo al concurso y lo hice recordando las palabras que ella me dijo alguna vez cuando le dí a leer algunos de mis humildes versos, pocos años entes de que nos dejara para siempre: "El que persevera alcanza, hijo, nunca pierdas la esperanza, puedes lograrlo lo leo en tu mirada". Aquel día la abracé y ella recostó mi cabeza en su hombro mientras acariciaba mis cabellos... ahora lo comprendo, ella lo sabía, ella era la "Pitonisa de mis sueños". Hoy, con lágrimas en mis cansados ojos, le entrego este Primer Lugar en el II Concurso Internacional de Poesía "El Mundo Suena en Jotabé", realizado en Loja, Ecuador. A ella se lo dedico, a ella que con ilusión guardaba mis poemas bajo su almohada.


VENTUROSO RECUERDO
(Jotabé espejo)

Hoy recuerdo de antaño su sonrisa,
sus dedos abrochando mi camisa.

El peine que mis bucles componía
y el trinar de turpiales que cundía;
la calma que a su lado yo sentía
y el sendero a la escuela cada día.

Era de hermosas flores el camino,
de rosas, de azucenas… y el destino

me robó cual llevados por la brisa
  los ojos que me daban alegría,
y soy en este mundo un peregrino.


Le dio la vida un halo diamantino,
un caudal de donaire que corría
sereno, sin asomos de la prisa.

Ella lo conservó cual don divino
con sapiencia total y mucho tino.

Tenía una misión, bien lo sabía
y nada en su constancia le afligía;
jamás hubo en su ser melancolía
y su mano sedeña la ofrecía.

Mi madre, de mis sueños pitonisa,
amor, amor… su mágica premisa.

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Derechos Reservados Copyright © 2019
Rafael Humberto Lizarazo G.






Con la nostalgia que produce la distancia, pero con la satisfacción del deber cumplido, comparto este logro y abrazo a todos los que de una u otra manera lo hicieron posible. Mil y mil gracias estimados amigos de la parroquia San Antonio de las Aradas, Cantón Quilanga, Provincia de Loja, República del Ecuador y, en especial, al Poeta don Edwin Antonio Gaona Salinas por su generosa hospitalidad durante mi permanencia en aquella tierra tan bella colmada de arte y cultura como símbolo de amor, tierra de la cual traje además del corazón henchido: El sol en el dorado de la medalla, las manos de Dios en la escultura de Paulina Salinas, el alma de sus artesanas en la alforja de labrador, la poesía en el aroma de su café, el pensamiento de sus poetas en cada uno de los libros, las huellas del fuego en el grabado del águila de Alfonso Bedoya, el calor humano en las llave de la ciudad de Quilanga y el mejor galardón como lo es el aprecio de sus gentes tan amables... jamás habré de olvidarlo, Dios les pague.


Mi foto
Hacedor de versos, creador de canciones e inventor de historias.
Un artista autodidacta por amor y vocación, o por lo menos es lo que lo intento, en procura de la conservación de nuestra identidad cultural. Nací en Paz de Río, Boyacá, Colombia, en un 23 de Abril del año 1952. Actualmente, resido en la noble y culta ciudad de Tunja, capital de nuestro hermoso Departamento. Escribo mis poemas con versos sencillos, que en algunas ocaciones, se convierten en canciones. Me gustan las artes y suelo pintar, canto acompañado de la guitarra, monto en bicicleta, disfruto de la vida, cultivo mis amistades y vivo contento. Soy, en resumidas cuentas, un bohemio soñador con ganas de ser poeta y de mis versos cantor.

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