lunes, noviembre 12, 2018

PARAÍSO TERRENAL...





Yo vivía casi convencido de que el paraíso no existía, que era un invento de las religiones o de las tales agencias de turismo para engatusarnos: las primeras prometiéndonos el cielo y las segundas tratando de hacernos gastar el dinero en viajes. Así pasaban mis días sobrellevando la rutina diaria, paseando sin rumbo fijo en los ratos libres de sábados y domingos o yendo al trabajo entre semana. Una tarde, una tarde cualquiera, ¡la vi!, deslumbrante en el balcón de la casona azul. Me miró con delicada coquetería y, creí ver en sus bonitos ojos, dos fúlgidas estrellas caídas desde el firmamento como un maravilloso regalo celestial. Entonces, supe que el paraíso era mi barrio, mi barrio... porque estaba ella.


ENCANTO
(Jotabé)

I
Bajo el alero del balcón había
una ninfa asomada, cierto día.

Brillantes ojos... casi cristalinos,
sonrisa leve, labios purpurinos
y voz serena de celestes trinos:
tejiendo sueños, sueños peregrinos.

Me cautivó su juvenil encanto,
sentí su aroma como terso manto.

Un fuerte resplandor de rojo ardía
cual arreboles sobre los caminos
y, tuve miedo, ¡nunca supe cuánto!

II
Como las aguas túrbidas de un río
corrió la sangre por el pecho mío.

Fue por amor, amor de primavera,
por dulces besos de inocencia mera
que pude desvelar triste quimera
y el paraíso, entonces, descubriera.

Amé su boca con mi ser entero,
ardió la llama del querer primero.

Mi corazón ya nunca fue sombrío
y al fin de cuentas, con pasión sincera:
fuimos felices bajo el sol de enero.

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Derechos Reservados Copyright © 2018
Rafael Humberto Lizarazo G.

Imagen: Villa de Leyva, Boyacá
Deposiphotos.com.



martes, noviembre 06, 2018

AIRES DE MI PUEBLO





Abajo entre las montañas lejos del mundanal ruido,
 mora mi pueblo querido, a donde si vas te amañas.

Es que mi añorado pueblo es la cuna de la tranquilidad. Es la flor y nata del grato y sano vivir, de la camaradería, de las amistades sinceras y del buen clima. En su suelo no pega ni el calor ni el frío, no se siente la tristeza, no se sufren los pesares ni se nota la pobreza. Todavía no comprendo que tendría yo en la cabeza, cuando me dio por venirme dejando atrás su belleza. Rafael, el hijo mayor, anduvo por allá el fin de semana recorriendo mis pasos y saludando a los viejos amigos, esos que aún siguen en el pueblo y, que ahora, también son amigos de él. La vida pasa... todo se repite.


RECUERDOS

Mi chino se fue pa’l pueblo
 contento a tirar vagancia,
y me trajo de regalo
 del terruño la fragancia.

Con saludos del Tinajo,
 de Nipororo y Mariano,
del Gordo Gil, de Manolo,
de doña Inés y Laureano;
también de Chimas, Libardo,
del Cucurucho y Solano,
de doña Elisa, de Armando
 y de Carlitos, mi hermano.

Gracias queridos amigos
 por acordarse de mí,
y devolverme con creces
el cariño que les di.

Les digo sinceramente
 que a pesar de la distancia,
tengo vivos los recuerdos
y el corazón en la mano:
pensando que tal vez pueda
pronto volver por allí.

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Derechos Reservados Copyright © 2018
Rafael Humberto Lizarazo G.

Imagen: Paz de Río, Boyacá.
De la Internet.


jueves, noviembre 01, 2018

CON AVEMARÍAS AJENAS...





"Es triste, muy triste en verdad, pertenecer a una sociedad en la cual ser buena persona es una desventaja". Al recordar esta frase, leída en alguna parte, me dio por pensar que sin lugar a dudas me queda como anillo al dedo. De mí, por ejemplo, se aprovechan muy a menudo en todos los aspectos: soy muy blando de corazón y se me hace difícil decir no. Por lo mismo y tanto, con el propósito de utilizar mis poemas y canciones me hacen miles de promesas, me halagan, me suben al cielo... y después, no sin antes haber ganado salves con avemarías ajenas, lo prometido echan por el suelo.

"Al que le caiga el guante, que se lo plante"


VERBORREA

I
Aún espero paisano
con denodada ilusión,
la supuesta invitación
para ir a Jenesano.

A uno se le va la mano
en bondad y comprensión,
y algotros sin dar razón
hacen promesas en vano.

Los que tienen verborrea
engañan frecuentemente
fingiendo que hacen el bien.

Mas yo sigo en la pelea
y... a diario tengo presente:
servir sin mirar a quien.

II
No hay para que discutir
y, lo digo con respeto,
yo no ofrezco ni prometo
lo que no pueda cumplir.

Cada instante del vivir
es un verdadero reto,
como este mini-soneto
que me dio por escribir.

En camisa de once varas
no me quisiera meter
para evitar discusiones.

Pero jugaré las "maras"
y... tendré, si hay que tener:
agallas y pantalones.

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Derechos Reservados Copyright © 2018
Rafael Humberto Lizarazo G.

Imagen: Parque de Jenesano
De la Internet.


Mi foto
Ingeniero de profesión, pero artista por vocación (o al menos eso intento) en pro de la conservación de nuestra identidad cultural. Nací en Paz de Río, Boyacá, Colombia, en un 23 de Abril del año 1952. Actualmente, resido en la ciudad de Tunja, capital de nuestro hermoso Departamento. Escribo mis poemas con versos sencillos que, por lo general, se convierten en canciones. Me gustan las artes y suelo pintar, canto acompañado de la guitarra, monto en bicicleta, disfruto de la vida, cultivo mis amistades y vivo contento. Soy, en resumidas cuentas un bohemio soñador, con ganas de ser poeta y, de mis versos, cantor.

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