viernes, junio 22, 2018

EN EL ATRIO DE LA IGLESIA





—¡Qué vida más triste y más extraña la mía, nadie entiende las penas de mi corazón, dicen que estoy loco y que no es verdadero amor lo que siento sino un simple e incomprensible capricho... ni siquiera la Virgencita del Milagro me escucha, qué será de mi vida! —comentaba Epifanio en el atrio de la iglesia parroquial después de asistir a la misa de siete—. Yo que lo conozco desde hace varios años, doy fe de que el muchacho es una buena persona, pero muy de malas en el amor: siempre resulta enamorándose de la mujer equivocada e irremediablemente le rompen el corazón una y otra vez, no halla consuelo.


VICISITUD
(Jotebém)

I
¿Es amor lo que yo siento?,
hoy le he preguntado al viento.

Y el viento me ha respondido:
por todo lo que has vivido,
   lo gozado y lo sufrido...
tu amor no tiene sentido.

Es una inmensa utopía,
es como noche sin día.

Este noble sentimiento
cuando no es correspondido 
es canto sin melodía.

II
No sufras ingratitudes
y valora tus virtudes.

Haz como la humilde flor
que luce su resplandor
   con orgullo y con valor...
sin mendigar el amor.

Sé del postre la cereza,
nunca agaches la cabeza.

Porque las vicisitudes
pueden hacerte aún mejor
si luchas con entereza.

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Derechos Reservados Copyright © 2018
Rafael Humberto Lizarazo G.

Imagen: Iglesia de San Francisco.

Tunja - Boyacá.


lunes, junio 11, 2018

LA GRANJA DE MARTINA






Con su pelo negro ensortijado, su carita rosadita y su pinta vaquera, Martina celebró su segundo cumpleaños y disfrutó de lo lindo en la mágica granja de juguete que su mamá le hizo con mucho amor. Jugó, bailó, cantó y comió sabrosa torta... estuvo muy feliz durante toda la tarde con su primitas, amigos y familiares. Como regalo de mi parte en este inolvidable día para ella y para sus jóvenes padres Paola Rosa y Santiago, le compuse una cancioncita alusiva la cual interpreté con mi cariño de abuelo.


DE FIESTA

Todos los animalitos
de la granja reunidos
celebraron de Martina
los dos añitos cumplidos.

Con la leche de la vaca
y huevos de la gallina
fabricaron una torta
con levadura y harina.

Apagaron las velitas,
le contaron una historia
y luego hicieron el brindis
con jugo de zanahoria.

Le cantaron serenata
el gallo con los pollitos
y ayudaron en el coro
unos cuantos conejitos.

Un gato malhumorado
al perro le hacía muecas
y el pato corría detrás 
de las gallinas culecas.

Bailaron toda la tarde
niños con animalitos
hasta que ya sin aliento
se quedaron quietecitos.

Martina se fue a dormir
abrigada con la ruana
que le dieron las ovejas
tejida con blanca lana.

Y rataplinplín plon plan
   y colorín colorado...
por falta de bailarines
la fiesta se ha terminado.

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Derechos Reservados Copyright © 2018
Rafael Humberto Lizarazo G.




jueves, junio 07, 2018

UNA DESPEDIDA MÁS...





Mi padre decía que cuando se hacía demasiado frecuente asistir al sepelio de algún amigo era porque a uno ya lo tenían en lista de espera y la vida declinaba. Antier sepultamos a Luz Marina Cuevas Cáceres, una amiga de toda la vida, una mujer luchadora madre de nueve hijos que con mucho esfuerzo y el producto de una tiendecita pa'vender cerveza logró salir avante en la vida. Fuimos buenos amigos, allá en el pueblo, también aquí en la ciudad cuando ella decidió venirse a buscar nuevos horizontes con todos sus retoños y montó un negocio más grande donde vendía de todo un poco. Yo la visitaba de vez en cuando, tomábamos cafecito y charlábamos un rato... hasta siempre Marina, descansa en paz.


LUZ MARINA

Amiga, siempre amiga
en el pueblo o en la ciudad del frío,
te fuiste despacito sin hastío
y, aunque la vida siga,
te llevas en tu ser algo del mío.

Yo me quedo muy triste
y tengo el corazón adolorido,
pero sé que tranquila te habrás ido
pues como tú dijiste:
para morir, amigo, hemos nacido.

Así como en la tierra,
en el cielo pondrás tu tiendecita
para vender traguito o cervecita
y seguir dando guerra,
pues lo baila'o nadie nos lo quita.

Atenderás contenta
a todos los paisanos que allá están,
seguro que a tu fonda llegarán
a redondear la cuenta:
Don Eulogio, Parranda y el Caimán.

Sé bien que cualquier día
al caer de la sombra vespertina
volaré como errante golondrina
con la tristeza mía,
hasta tu tiendecita, Luz Marina.

Se nos marchó silente
ya no atiende la tienda que atendía
   ni se oyen carcajadas de alegría…
yo la tendré presente
en el acontecer de cada día.

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Derechos Reservados Copyright © 2018
Rafael Humberto Lizarazo G.





Mi foto
Ingeniero de profesión, artista por vocación. Vi la luz en la población de Paz de Río (Boyacá, Colombia) en un mes de Abril del año de 1952, pero actualmente, resido en la ciudad de Tunja, capital de nuestro Departamento. Escribo mis poemas con versos sencillos que, por lo general, se convierten en canciones. Me gustan las artes y suelo pintar, canto e interpreto la guitarra, salgo a pasear en bicicleta, disfruto de la vida, cultivo amistades y vivo contento. Soy, en resumidas cuentas, un bohemio soñador con ganas de ser poeta, guitarrero y trovador.

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