lunes, 19 de febrero de 2024

EL JUGUETE PERDIDO





No fue una misión fácil tratar de encontrar el juguete perdido, había muchos lugares en donde podría estar: El patio, la cocina, el comedor, la sala, el estudio, las alcobas y hasta debajo de las camas; "Abracitos" estaba irremediablemente desaparecido. Mientras buscábamos por toda la casa, Martina lloraba desconsolada y decía que no dormiría sin él a su lado. «Es mi muñeco preferido, me lo enviaron desde el cielo y es irremplazable», repetía insistentemente. Ya entrada la noche, cansada de tanto buscar, por fin se quedó dormida. A la mañana siguiente cuando llegamos a la optometría, para retirar las gafas formuladas el día anterior, "Abracitos" nos estaba esperando. Imagínense la algarabía que se armó al verlo.


ABRACITOS
(Sonetillo)

Por un pequeño descuido
cuando fui a la optometría,
perdí lo que más quería:
mi muñeco preferido.

Toda la noche he sufrido
pensando que pasaría,
y al llegar el nuevo día
seguía mi pecho afligido.

Mi dulce copo de amor
muy orondo y remilgado,
con cara de gran señor 

amaneció bien sentado
en el sillón del doctor,
donde lo había olvidado.

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Derechos Reservados Copyright © 2024
Rafael Humberto Lizarazo G.

Imagen: Martina y Abracitos 
(Del álbum familiar) 


miércoles, 24 de enero de 2024

VORÁGINE CENTENARIA





'La Vorágine' publicada en 1924, cuatro años antes de la muerte de su autor, es, fundamentalmente, una especie de descenso a los infiernos. Su protagonista, Arturo Cova, un poeta, con ciertos puntos de contacto con el propio Rivera, ha escrito un testimonio autobiográfico de su vida, en el que nos narra, generalmente en primera persona, las brutales circunstancias de la misma. En las páginas de 'La Vorágine', la selva ya no es aquel lugar idílico de bellas princesas y buenos salvajes, sino algo cruel y terrible que de mil formas y maneras rechaza al hombre y acaba devorándolo. 'La Vorágine' ha sido calificada como la primera novela moderna de Colombia, novela de la tierra, alegórica y romántica, extraña mezcla de lirismo y fiereza.


INFIERNO VERDE
(Serventesios)

La selva borraría cualquier vestigio
de aquellos que su entraña profanaron;
tras el fragor ardiente del litigio,
las huellas del intruso se esfumaron.

A los extraños devoró implacable
e impuso sin piedad su gran fiereza;
infierno verde, mar inexpugnable,
quien lo deshonra paga su torpeza.

Del grueso tallo de árbol milenario
brotó la sangre, blanca como nieve;
 el golpe seco, cruento y lapidario
hirió al gigante con sevicia aleve.

También de rojo se tiñó el caudal
que surca la maraña, sosegado;
el látigo inclemente del feudal
rompió la carne del esclavizado.

Gime el nativo, llora en su bohío,
mientras la jungla toda se estremece;
rojiza o blanca por un mismo río
corre la sangre, y el delirio crece.

Al contemplar la vastedad serena
y escuchar los rugidos de las fieras:
recuerda un viejo, con amarga pena,
la vorágine cruel de las caucheras.

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Derechos Reservados Copyright © 2024
Rafael Humberto Lizarazo G.

Referencia introductoria: 
Juan Luis Panero
Imagen: De la Internet


José Eustasio Rivera, 'creador de laberintos vegetales', nació en Neiva (Colombia) en 1882 y murió en Nueva York en 1928. Pese a su prematura muerte dejó tras de sí un libro de poemas 'Tierra de Promisión' y, 'La Vorágine', esta memorable, reeditada y traducida novela, a partir de la cual la narrativa colombiana comenzaría a caminar con paso firme dentro del mundo de la novelística hispanoamericana. Es de resaltar que, en 1922, Rivera comenzó a escribir esta novela en la ciudad de Sogamoso, Boyacá.

viernes, 12 de enero de 2024

DEL BARBECHO VENGO





Me encontré con el viejo Alonso en el camino antiguo, el que da la vuelta por detrás de la escuela, cuando yo intentaba subir la cuesta a golpe de pedal y él bajaba con el azadón al hombro. «Del barbecho vengo», se arriscó el sombrero y me brindó un sorbo de guarapo. Don Alonso siempre ha sido un hombre muy jovial, campesino trabajador como ninguno, orgulloso de su tierra y amante de nuestras costumbres ancestrales. «Yo a mi tierra no la cambio por nada, aquí en el campo soy feliz, aunque la brega sea dura y la recompensa poca no me falta la comida, gracias a Dios», dijo enfáticamente y se despidió con una sonrisa.


DE LA TIERRA
(Coplas)

Yo soy de la tierra
 de ruana y sombrero,
de alpargata'e fique 
y calzón de cuero.

Todito lo que hago
es con fe y esmero,
trabajo en la huerta
y labro el sendero.

Porto con orgullo
mi ancestro guerrero,
el corazón noble 
y el alma de acero. 

Vengan... los invito
a vivir sabroso,
en los campos verdes 
de mi lar hermoso.

Yo soy de la tierra
de lo carranguero,
de los amasijos 
y el café cerrero.

Todito lo que hago
es porque yo quiero,
que mi suelo brille
y sea lo primero.

Porto con orgullo
mi casta de arriero,
el habla montuna 
y el trato sincero.

Vengan... los invito
a vivir sabroso,
en los campos verdes
de mi lar hermoso.

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Derechos Reservados Copyright © 2024
Rafael Humberto Lizarazo G.

Imagen: Campesino 
(Ema Burset) 

Información del Autor

Mi foto
Simplemente, un bohemio soñador. Hacedor de versos, creador de canciones e inventor de historias. Paz de Río (Boyacá) Colombia, 23 de abril de 1952.

Los que vuelan conmigo

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