El pasado seis de junio, entre confetis y flores, el alma se pobló de recuerdos, alegrías y sentimientos de gratitud para celebrar, en familia, los primeros diez años de Martina, la nieta que llena de alegría nuestra casa y nuestro hogar. Por supuesto, el abuelo, conmovido por la dicha de verla crecer, quiso dejar constancia de aquel instante luminoso ofreciéndole el más sencillo y entrañable de todos los regalos: unos versos nacidos de la ternura y del amor que anida en su alborozado corazón.
DIEZ AÑOS
(Sonetillo)
Por poquito y se me olvida
contarles que, hace unos días,
se engalanó de alegrías
mi existencia enternecida.
Martina, la más querida
de todas las ninfas mías,
entre risas y ambrosías,
cumplió diez años de vida.
Hubo confetis y flores,
torta, refrescos, helado
y globos de mil colores.
El abuelo, obnubilado
con tan serenos candores,
un verso le ha regalado.
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Rafael Humberto Lizarazo G.
Imagen: El cumpleaños de Martina
Del álbum familiar



