domingo, 20 de septiembre de 2026

CAMINO HACIA EL OLVIDO





Ya de regreso a casa, después del funeral, el mundo parecía no existir. Las cosas de siempre tenían otro aspecto: los árboles no lucían el verdor acostumbrado y el hermoso paisaje que tantas veces había admirado con los ojos de su amada se le antojaba gris y desolado. Pensó, entonces, que ella no era solamente su compañera de vida, sino también la aureola que todo lo hacía florecer: sin amor, hasta la más bella senda puede ser el camino hacia el olvido. Se detuvo por un instante, contempló el firmamento y, con esa mezcla de tristeza y nostalgia que deja la soledad, rompió en llanto.


VACÍO 
(Lizaraejo cruzado)

Lo digo simplemente por decirlo:
‎la vida sin amor en un desierto
‎es dolor que se siente sin sentirlo.

‎Un bosque sin verdor, seco y vacío,
‎sin flores, sin color, sin primavera, 
‎sumido en la nostalgia y el hastío.

‎Dolor que se recibe sin pedirlo,
‎tristeza y soledad a cielo abierto;
‎si muere, es imposible revivirlo.

‎Una sombra en la niebla, bajo el frío,
‎vagando en su delirio por doquiera,
un torrente sin cauce... no es un río.

‎La vida sin amor es un desierto
‎sin flores, sin color, sin primavera;
tristeza y soledad a cielo abierto,
‎vagando en su delirio por doquiera.

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Derechos Reservados Copyright © 2026
Rafael Humberto Lizarazo G.

Imagen: El camino solitario
Alexander Mann

martes, 25 de agosto de 2026

BRISAS LITERARIAS DE BOYACÁ





Para clausurar el Encuentro de Escritores y Festival de Poesía «Boyacá se Escribe en Verso», organizado por la Asociación de Escritores Boyacenses (AESBO), con el apoyo de la Gobernación de Boyacá y la Secretaría de Cultura y Patrimonio, el día 22 de agosto de 2026 se ofreció la conferencia «Los Vientos de la Literatura Boyacense», dictada por María Isabel Leal O’Donoghue, periodista y escritora natural de El Espino, Boyacá, radicada en el Reino Unido, donde se desempeña como profesora de español. María Isabel vino a visitar su tierra natal y trajo, entre las valijas, una magistral conferencia que nos condujo, de ayer a hoy, por la senda de la literatura boyacense.


MARÍA ISABEL
(Soneto Inglés dodecasílabo)

Vino desde lejos cruzando los mares
a pisar el suelo donde fue dichosa;
campiña montuna, rústicos lugares,
bucólica estancia serena y hermosa.

Sincera en el trato, con genial bagaje,
cual sello impoluto de su galanura;
como suvenires guarda en su equipaje
ancestrales brisas de nuestra cultura.

El Espino y Chiscas la vieron crecer,
forjando su estampa valiente y altiva,
pero el Reino Unido la vio florecer
bajo el tenue mimo de su estirpe viva.

Porta su abolengo tatuado en la piel;
boyacense innata es María Isabel.




Al final de la conferencia tuve la oportunidad de conversar un ratico con María Isabel y entregarle, con mucho cariño, un ejemplar de mis «Versos al vuelo», para que las letras muiscas lleguen hasta las tierras vikingas, llevando un abrazo fraterno y el aroma de nuestras raíces boyacenses.


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Derechos Reservados Copyright © 2026
Rafael Humberto Lizarazo G.

Imagen: Aspectos del evento
Fotos propias


jueves, 30 de julio de 2026

RAFAEL ANTONIO NIÑO





Rafael Antonio Niño Munévar, «El Niño de Cucaita», fue el primer ciclista debutante en coronarse campeón de la Vuelta a Colombia, la carrera más importante del país, derrotando a varios de los referentes de su tiempo, incluido Martín «Cochise» Rodríguez, el ídolo del momento. Esta hazaña la logró en la edición número 20, disputada en 1970, competencia que ganaría seis veces en total, récord que aún permanece vigente. También ganó cinco veces el Clásico RCN, otras competencias nacionales y corrió profesionalmente en Europa. Niño, el «Novato de Oro», falleció hace algunos días en la ciudad de Tunja, poco antes de cumplir 76 años, dejando un memorable legado deportivo.


EL NIÑO DE CUCAITA
(Soneto dodecasílabo con estrambote)

Surcando planadas, trepando montañas,
persiguiendo el sueño de ser pedalista,
sin perder el rumbo, la meta en la vista,
a golpe de bielas forjó sus hazañas.

Hijo de labriegos nació en las entrañas
de un Boyacá grande, noble y pacifista;
Rafael Antonio fue protagonista
de gestas heroicas y grandes campañas.

Su primera Vuelta lo vio ganador,
y en total seis veces logró la victoria,
sin más aliciente que ser el mejor.

Con una diadema de honrosa memoria,
y vistiendo el pulcro «maillot» tricolor,
Rafael Antonio se marchó a la Gloria.

Quedará en la historia:
Cucaita, su tierra, su cuna y su hogar;
Boyacá y Colombia lo vieron triunfar.

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Rafael Humberto Lizarazo G.

Imagen: El Niño de Cucaita
De la Internet


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