viernes, agosto 18, 2017

EL BOSQUE DE TRIMBOLERA





Entrar a su blog era como abrir una ventana hacia lo entrañable. Las coloridas fotografías que colgaba en sus constantes publicaciones deleitaban la vista  y reconfortaban el espíritu: cada palabra escrita denotaba un infinito amor por la naturaleza, por su terruño, por su gente y en especial, por Marcos, su amado ausente. Enamorada de las flores, de los árboles, de Lanuza y su pantano, de los Pirineos, de los ciervos, de las aves, de las vacas que pastaban en el valle, de su huerto y de Bolo, su inseparable gatito. Angelines, ya no está es su bosque, ha visto a Marcos entre la niebla y las vacas... y se ha ido con él.


ANGELINES

Bajo las trimboleras muy ufana,
consintiendo su huerto tan florido;
solía caminar cada mañana
Angelines, amiga que se ha ido.

Era su bosque dulce hogar bendito,
refugio de sus cuitas y desvelos;
su bosque, para ella el más bonito,
que ahora cuidará desde los cielos.

Entre Lanuza y Jaca la pasaba,
feliz de disfrutar yendo y viniendo;
y a su querido Marcos recordaba
al contemplar los árboles creciendo.

El pantano y el monte Formigal,
emblemas que adoraba de Lanuza;
la cantera, el valle y el corral,
y "Bolo" con su diaria escaramuza.

En el misterio de la gris neblina
a Marcos divisó con gran delirio;
y al contemplar por fin la luz divina,
se fue tras él, dejando su martirio.

No conocí jamás amor más bello,
almas gemelas, almas que se amaban;
unidos cual lucero y su destello    
juntos están, así lo deseaban.

Para siempre, donosa Trimbolera,
Angelines, amiga bien querida:
vivirás en la hermosa primavera,
y… te recordaré toda la vida.

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Derechos Reservados Copyright © 2017
Rafael Humberto Lizarazo G.



Imagen: Angelines Allué Escartín
y Marcos Grasa Pérez.
(De su blog)

martes, agosto 15, 2017

UNA VISITA MUY GRATA...





Hoy vinieron a visitarme tres de mis cinco hermanitas: Nubia, Bethy y Alcira. Fue para mí, una muy grata sorpresa, pues hay días en que me embarga la nostalgia y me siento como perdido en la inmensa soledad que aparece tras el otoño de la vida. Estuvimos muy contentos: hablamos, cantamos, reímos y recordamos viejos tiempos al calor de un suave café colombiano, recién coladito... la vida es bonita.


ALBORES

Las muchachas vinieron a casa
y las tres me alegraron el día,
el amor fraternal nos abraza
y produce una inmensa alegría.

A pesar de que el tiempo se pasa
sigue viva la unión que existía,
el cariño de hermanos enlaza
 las familias en paz y armonía.

Hoy sentí que vibraba mi alma
y que a mí retornaba la calma,
al mirar del ayer los albores.

Gracias mil, por venir hermanitas,
todas siguen igual de bonitas
y, semejan un ramo de flores.

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Derechos Reservados Copyright © 2017
Rafael Humberto Lizarazo G.

Imagen: Las hermanitas.


miércoles, agosto 09, 2017

¿DEL CAMPO Y LAS COSECHAS?





Se esta desarrollando por estos días aquí en Boyacá el cuadragésimo quinto Festival Internacional de la Cultura, esta vez en homenaje al "Campo y las Cosechas" como reconocimiento a nuestra ruralidad, pero la vivencia es otra: el campo se está quedando irremediablemente solo y las cosechas son cada vez menos. La población rural está disminuyendo a pasos agigantados; tal vez haga falta más presencia estatal e incentivos para que las nuevas generaciones campesinas vivan dignamente, sin necesitar emigrar a la ciudad en busca de oportunidades que difícilmente encontrarán en la selva de cemento.


BOYACÁ

I
En la tierra que antaño cubrían los trigales,
donde corrían vacas, ovejas y pollinos:
se ven sobre la loma los ranchos campesinos
y todavía se oyen historias ancestrales.

El sol por las mañanas abría ventanales,
el frío de la tarde aireaba los caminos;
mientras, sonaban coplas al son de torbellinos
y arreaban el ganado ancianos caporales.

La primavera brilla sobre la tierra mía
regalando a los campos sus fértiles semillas;
 como señal divina de un tiempo que vendrá.

Mi tierra bendecida, mi tierra labrantía
  de gentes laboriosas, amables y sencillas...
mi tierra tan querida, se llama Boyacá.

II
Yo quiero verte altiva, pujante de verdad,
no sumida en la angustia que causa el desamor;
yo quiero verte digna blandiendo con valor
la bandera que imparta justicia y libertad.

Que tengamos presentes pasado y heredad,
que nuestras tradiciones se vivan con amor;
yo quiero simplemente tener el pundonor
para cantar verdades en pro de la igualdad.

Oh, tierra, la que fuera de mis antepasados
 donde viví de niño los tiempos más felices;
mi tierra tal como era, mi tierra ya no está.

Los ranchos solitarios se mueren olvidados,
  no vuelan sobre el trigo palomas ni perdices…
ya no luces como antes, hermosa Boyacá.

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Derechos Reservados Copyright © 2017
Rafael Humberto Lizarazo G.

Imagen: Afiche del Festival.


Mi foto
Ingeniero de profesión, artista por vocación. Vi la luz en la población de Paz de Río (Boyacá, Colombia) en un mes de Abril del año de 1952, pero actualmente, resido en la ciudad de Tunja, capital de nuestro Departamento. Escribo mis poemas con versos sencillos que, por lo general, se convierten en canciones. Me gustan las artes y suelo pintar, canto e interpreto la guitarra, salgo a pasear en bicicleta, disfruto de la vida, cultivo amistades y vivo contento. Soy, en resumidas cuentas, un bohemio soñador: con ganas de ser poeta, guitarrero y trovador.

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