El encanto de la música campesina boyacense radica en la sencillez tanto de sus letras, como de sus melodías. Las letras se basan, principalmente, en una sucesión de coplas o "cantas" como se les llama por aquí en Boyacá. Las cantas son estrofas de cuatro versos compuestas en arte menor que, enfiladas una tras de la otra, forman las canciones que expresan el sentir del campesino con respecto a la vida diaria, su trabajo, sus relaciones afectivas y su amor a lo natural. El acompañamiento musical se ejecuta con instrumento de cuerdas al son de rumbas, merengues y pasajes (ritmos silvestres derivados de otros más cultos como el bambuco, los valses y el pasillo). Sus melodías autóctonas y su dejo netamente campesino mantienen viva la tradición de la guasca y la carranga que se escuchan por los campos de mi tierra.
COQUETERÍAS
(Merengue campesino)
Yo acuno en mi pecho sueños e ilusiones,
y soy millonario sin tener millones.
Son míos los esteros, el río y la laguna,
bajo de los cielos crece mi fortuna.
Y tengo en el rancho mi china querida,
y un terreno arado pa' sembrar comida.
Yo nací en los campos de mi Boyacá,
y soy campesino como mi papá;
tengo en el barbecho toda mi "heredá",
y vivo contento con lo que me da.
Suplo de la tierra mis necesidades,
pues sigo la huella de viejas edades.
Rasgo mi requinto en busca de amores,
porque pa' coqueto soy de los mejores.
Y canto merengues, rumbas y guabinas,
en lomas y planes, y por las cantinas.
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Rafael Humberto Lizarazo G.
Imagen: Murga campesina
(De la Internet)