sábado, 12 de marzo de 2022

CANTAS DE MI TIERRA





El encanto de la música campesina boyacense radica en la sencillez tanto de sus letras, como de sus melodías. Las letras se basan, principalmente, en una sucesión de coplas o "cantas" como se les llama por aquí en Boyacá. Las cantas son estrofas de cuatro versos compuestas en arte menor que, enfiladas una tras de la otra, forman las canciones que expresan el sentir del campesino con respecto a la vida diaria, su trabajo, sus relaciones afectivas y su amor a lo natural. El acompañamiento musical se ejecuta con instrumento de cuerdas al son de rumbas, merengues y pasajes (ritmos silvestres derivados de otros más cultos como el bambuco, los valses y el pasillo). Sus melodías autóctonas y su dejo netamente campesino mantienen viva la tradición de la guasca y la carranga que se escuchan por los campos de mi tierra.


COQUETERÍAS
(Merengue campesino)

Yo acuno en mi pecho sueños e ilusiones,
y soy millonario sin tener millones.

Son míos los esteros, el río y la laguna,
bajo de los cielos crece mi fortuna.

Y tengo en el rancho mi china querida,
y un terreno arado pa' sembrar comida.

Yo nací en los campos de mi Boyacá,
y soy campesino como mi papá;
tengo en el barbecho toda mi "heredá",
y vivo contento con lo que me da.

Suplo de la tierra mis necesidades,
pues sigo la huella de viejas edades.

Rasgo mi requinto en busca de amores,
porque pa' coqueto soy de los mejores.

Y canto merengues, rumbas y guabinas,
en lomas y planes, y por las cantinas. 

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Derechos Reservados Copyright © 2022
Rafael Humberto Lizarazo G.

Imagen: Murga campesina
(De la Internet)


viernes, 4 de marzo de 2022

MUERTE EN EL SOCAVÓN





Tristemente, como en tantas ocaciones ha sucedido, la historia se repite. Esta vez la tragedia aconteció en la mina "La Chapa", el pasado 26 de febrero, vistiendo de luto y dolor a quince familias en los municipios circunvecinos de Tasco, Socha y Paz de Río, pertenecientes al departamento de Boyacá, mi tierra natal. Una Acumulación de gas metano y su consecuente explosión cegó la vida de quince jóvenes mineros que, en ese fatal momento, se hallaban laborando en los profundo del socavón. Respetuosamente hago este homenaje póstumo a los fallecidos y expreso mis sentidas condolencias a sus familiares y allegados.


A LOS MINEROS
(Dos Jotabé)

I
Quince vidas quedaron sepultadas,
quince familias tristes, desoladas.

Escondida la parca en un rincón
sombrío del obscuro socavón:
sorprende al picador en su ilusión
 y la ciega, de un golpe, sin razón.

¡Oh mineros, de humilde discurrir, 
que arriesgan vanamente su existir!

Encallecidas manos maltratadas
reciben las migajas, del carbón,
mientras otras amasan porvenir.

II
La vida, aunque difícil es bonita,
se nos da, se nos presta, se nos quita.

Es un despabilar, en un segundo
la muerte para el pobre y errabundo;
se inunda con sudor del moribundo
la senda al precipicio, más profundo.

¡Oh mineros, de bravos corazones,
que entregan a la tierra sus pasiones!

Allá en la obscuridad el alma grita
e implora haya equidad, en este mundo,
para ya no sufrir... expoliaciones.

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Derechos Reservados Copyright © 2022
Rafael Humberto Lizarazo G.

Imagen: Los quince fallecidos
(De la Internet)


Las victimas fatales de esta tragedia fueron: Luis Samuel Rincón Sánchez, Luis Arbey Estupiñán Sánchez, Edwin Javier Estepa, Cesar Mauricio Tibaduiza, Gustavo Antonio Casallas Sánchez, Anderson Alfredo Rojas Cortes, Félix Rodríguez, Yesid Hernández Botía, Asdrúbal Estupiñán, Víctor Ochoa, Rodolfo Estupiñán, Robinson Rojas Araque, Luis Ángel Sánchez Núñez, Pablo Antonio Hernández Botía y Luis Delgado. Descansen en paz, eternamente.

martes, 1 de marzo de 2022

DE GUERRAS Y BATALLAS





En tiempos de convulsión salen a la luz todas las injusticias y desigualdades sociales existentes en el mundo, las que pasan desapercibidas a la sombra de la cotidianidad. Desamparo, pobreza, hambre y dolor, además de ser crueles efectos colaterales de la guerra: son devastadores flagelos que diariamente atacan a los menos favorecidos, a los miserables que deambulan invisibles ante los ojos de quienes todo lo tienen en la vida. Las guerras causan destrucción y muerte, pero también los proyectiles disparados por la inequidad son tanto o más letales que las explosiones de las bombas o la metralla de las tanquetas y fusiles. Las batallas por la vida, las que se libran a diario, no son objeto de la atención mundial.


DESAMPARO
(Soneto con estrambote)

No solamente las bombas matan
ni las metrallas, ni los misiles;
hambre y pobreza son proyectiles
que diariamente al humilde atacan.

Muchas naciones se desbaratan
 con las tanquetas y los fusiles;
y bajo el yugo de los rediles
los mandamientos se desacatan.

No solamente fuego latente 
ni traicioneras balas perdidas:
también el cínico prepotente

causa los males y las heridas
que victimizan al inocente
y a las personas desposeídas.

Falazmente engreídas
guerra y miseria van de la mano,
estupideces... del ser humano.

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Derechos Reservados Copyright © 2022
Rafael Humberto Lizarazo G.

Imagen: La miseria infantil
(De la Internet)


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