Cómo no he de quererlo, si es mi hijo, si yo lo vi crecer entre mis brazos y lo llevé de la mano por la vida: jugué con él, lo acompañé a la escuela, al colegio, a la universidad y fui testigo de sus logros académicos, deportivos y laborales; cómo no he de quererlo si es parte de mi vida, si ha estado y estará por siempre en mi corazón. Cómo no he de quererlo, ahora más que nunca, cuando la vida lo está tratando tan mal; ahora cuando sus pasos lo están llevando por caminos escabrosos; ahora cuando está viviendo en la oscuridad y todo parece estar perdido; ahora cuando mis fuerzas declinan y se me hace difícil ayudarlo con su pesada cruz. Es doloroso para mí, ver la suerte que le ha tocado... no la merecía.
"El amor no mira con los ojos, mira con el alma". (W.S)
DESAZÓN Y LLANTO
(Soneto)
Vengo a contar mi pena enardecida
y a eternizar mi queja en este canto;
es un lamento por lo tanto y tanto
de congoja que arrastro por la vida.
Por desahogar mi alma entristecida
vengo a enjugar mi desazón con llanto;
es el eco de un grito que, de espanto,
me colma con angustia sin medida.
Yo tuve un hijo de gentil ternura
y alegre... su muy noble corazón;
alma sensible, bondadosa y pura.
Pero se fue muy pronto, la ilusión,
como el trino del ave en la espesura:
se perdió en un dilema, sin razón.
__________________
Derechos Reservados Copyright © 2021
Rafael Humberto Lizarazo G.
Imagen: Cinco años atrás
Del álbum familiar


