Hace algunos días, como de costumbre madrugué a caminar por las calles de mi barrio, pero al abrir la puerta me encontré con una densa neblina que inmisericorde todo lo cubría. Después de abrigarme convenientemente, me decidí a hacer la ronda matutina e irme hasta la plaza principal a contemplarla cubierta por la bruma y aprovechar para tomar un "lamparazo" en alguno de los cafés ubicados en el marco de la misma. La soledad era infinita, apenas uno o dos transeúntes despistados, la catedral casi invisible y la estatua de Simón Bolívar sobre su frío pedestal, como si nada. De pronto, en medio de la penumbra, tropecé con alguien: al levantar la vista me topé con unos bellos ojos azules que apenas se asomaban por entre la rendija del pasamontañas que ocultaba el rostro de una enigmática dama.
EN LA BRUMA
(Jotabé espejo)
Entre la bruma vuelan confundidos
mis pensamientos por ahí perdidos.
Misteriosa... ha bajado la neblina
del cielo hasta la plaza travertina,
cubriendo con su manto la rutina
de la infalible ronda matutina.
Cubrió también mi ser acongojado
que vagaba silente y abrumado
intentando encontrar, quizá dormidos,
furtivos besos en cualquier esquina...
mas todo estaba por doquier nublado.
Seguí deambulando anonadado,
errante cual viajera golondrina
que añora recalar en otros nidos.
Absorto en la penumbra, despistado
y en medio de la calle emparamado:
Me topé... a una rubia "signorina"
de azules ojos como aguamarina,
con seductor perfume, ropa fina
y anhelos de beber en la cantina.
Copas amargas, ósculos fingidos...
en la calígine invernal sumidos.
__________________
Derechos Reservados Copyright © 2019
Rafael Humberto Lizarazo G.
Imagen: Plaza de Boívar, Tunja
(Del facebook, Mi Boyacá)


