Escondida debajo de una gran piedra, entre unos matorrales y a la orilla del camino que iba hacia la laguna, quedaba la "mana" de agua que abastecía a los habitantes del caserío levantado alrededor de la escuela donde enseñaba mi señora madre. Cada mañana con mi múcura al hombro, unas veces solo y otras acompañado, bajaba hasta la fuente a recoger el agua necesaria para el diario. –Con la totuma retira la hiervas y saca el agua por encimita para que no se rebote –decía mi madre–, no me la vaya a traer turbia ni con renacuajos. La manita de agua y el camino real han desaparecido, pero aquella laguna, la de abajo, aún sobrevive convertida en un pequeño pozo colmado de gratos recuerdos.
LA MANA
(Coplas - Carranguera)
La mana de agua que había
camino de la laguna,
era fuente de agua clara
y fresca como ninguna.
Con la múcura de barro
mi mamita me mandaba,
a traer desde temprano
el agua que menestaba.
el agua que menestaba.
En el hombro la vasija
yo la cargaba contento,
persiguiendo copetones
y echando coplas al viento.
La mana de agua que había
camino de la laguna,
era fuente de agua clara
y fresca como ninguna.
La fuentecita quedaba
a la orilla del sendero,
debajo de una gran piedra
y un palo de borrachero.
Sacaba con la totuma
el agua por encimita,
pa'que no se rebotara
y saliera limpiecita.
Feliz pasaba los días
con la múcura cargada,
de pa' bajo livianita
y de pa' rriba pesada.
La mana de agua que había
camino de la laguna,
era fuente de agua clara
y fresca como ninguna.
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Derechos Reservados Copyright © 2019
Rafael Humberto Lizarazo G.
Imagen: Laguna de Chitagoto
(De la Internet)
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