Mi querida madre fue en verdad una heroína, y no a todos concede Dios un regalo tan maravilloso como se nos otorgó a mis hermanos y a mi... al darnos un hermoso ángel que se sacrificó para asegurar que tuviéramos lo necesario y conserváramos la fe. Disfrutamos de su bendita presencia por largos años, fue el hilo conductor, el aliciente para seguir adelante cuando toda esperanza parecía perdida, cuando los negros nubarrones encapotaban el cielo. Era alegre y jovial por naturaleza, amorosa como ninguna, solidaria y siempre entregada a la misión de enseñar. La señora Elvirita, nuestra madre y maestra, la que nos codujo a escribir las primeras letras: se nos fue hace nueve años, pero vive en el recuerdo.
LAMPARILLA
(Lizaraejo decasílabo)
Por designio fatal del destino
es mi madre una estrella lejana
que ilumina mi andar peregrino.
Lamparilla de noches y auroras
que en el cielo titila constante,
como danzan silentes las horas.
¡Cuán distante su eterno fulgir!
Mas... mi pecho la siente cercana,
consagrado a su amor mi existir.
Sempiterno su amante cariño
no se aparte de mí ni un instante,
mi heroína ella fue, yo su niño.
Es mi madre una estrella lejana
que en el cielo titila constante,
mas... mi pecho la siente cercana
no se aparta de mí ni un instante.
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Rafael Humberto Lizarazo G.
Imagen: Estampa del ayer, 2009
(Del álbum familiar)




