domingo, 8 de mayo de 2022

LA LUZ DE MIS ANDARES





Mi querida madre fue en verdad una heroína, y no a todos concede Dios un regalo tan maravilloso como se nos otorgó a mis hermanos y a mi... al darnos un hermoso ángel que se sacrificó para asegurar que tuviéramos lo necesario y conserváramos la fe. Disfrutamos de su bendita presencia por largos años, fue el hilo conductor, el aliciente para seguir adelante cuando toda esperanza parecía perdida, cuando los negros nubarrones encapotaban el cielo. Era alegre y jovial por naturaleza, amorosa como ninguna, solidaria y siempre entregada a la misión de enseñar. La señora Elvirita, nuestra madre y maestra, la que nos codujo a escribir las primeras letras: se nos fue hace nueve años, pero vive en el recuerdo.


LAMPARILLA
(Lizaraejo decasílabo)

Por designio fatal del destino
es mi madre una estrella lejana
que ilumina mi andar peregrino.

Lamparilla de noches y auroras
que en el cielo titila constante,
como danzan silentes las horas.

¡Cuán distante su eterno fulgir!
Mas... mi pecho la siente cercana,
 consagrado a su amor mi existir.

Sempiterno su amante cariño
no se aparte de mí ni un instante,
mi heroína ella fue, yo su niño.

Es mi madre una estrella lejana
que en el cielo titila constante,
mas... mi pecho la siente cercana
no se aparta de mí ni un instante.




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Derechos Reservados Copyright © 2022
Rafael Humberto Lizarazo G.

Imagen: Estampa del ayer, 2009
(Del álbum familiar)


sábado, 30 de abril de 2022

ADIÓS ABRIL, ADIÓS...





Extrañamente, en contra de lo acostumbrado, este año no me embarga la tristeza por tu partida mi bien amado abril; te marchas serenamente y me dejas el alma plena de gozo. Me dejas el recuerdo de tus días, unos radiantes y otros nublados, pero siempre bellos bajo cielos purpurinos. Me dejas el olor a tierra mojada, el aroma de las flores, el canto de las aves y, lo mejor, me dejas la fragancia de las setenta primaveras que me han devuelto el corazón de niño y me han regalado la dicha de celebrar la vida con infinita alegría. Atrás quedaron los instantes vividos y los paisajes que me han acompañado a lo largo del camino, mas presiento que... contigo la primavera será eternamente mía, en este o en otro mundo.


MI PRIMAVERA
(Soneto)

Esta vez, te despido alegremente
mi florido y amado mes de abril;
me heredas la fragancia juvenil
de ayeres apilados en mi mente.

Te vas, yo esperaré pacientemente
a que vuelvas de nuevo a mi redil,
con tus aguas, tu cielo de marfil
y tu luz de fulgor incandescente. 

Un año tardarás mi mes querido
en tornar sosegado hasta mi vera;
un año más, tu palpitar dormido.

Nunca jamás seré lo que antes era
ni podré regresar al tiempo ido,
pero eterna será... ¡mi primavera!

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Derechos Reservados Copyright © 2022
Rafael Humberto Lizarazo G.

Imagen: Paisaje boyacense
(De la Internet)


sábado, 23 de abril de 2022

UN MOMENTICO ES LA VIDA





Muy poco tendría yo que contar con relación a mi existencia si no hubiera sido por a los avatares del destino que me han zarandeado del "timbo al tambo" en una larga travesía por los caminos de la vida y me han puesto en el lugar correcto después de setenta años. Aquí estoy, finalmente, escribiendo mis sentires, garabateando mis versos con el alma rozagante y el corazón en la mano a la espera de los designios Divinos. Un momentico es la vida, parece mucho y es poco, mil gracias le doy por todo lo que me ha dado: lo bueno y también lo malo, lo gozado y lo sufrido, lo dulce y también lo amargo, lo ganado y lo perdido. Al fin y al cabo, al final de cuentas, lo que cuenta es lo vivido y... vivir vale la pena.


SETENTA ABRILES
(Décimas)

I
Siete décadas completa
mi corazón delirando,
y persiste palpitando 
como si fuera veleta.
Yo tengo el alma repleta
de sueños y fantasías,
con el pasar de los días
más vigoroso y contento
y, sin penas ni lamento,
hoy canto mis alegrías.

II
Nací cual nacía cualquiera 
en aquellos tiempos idos,
cuando éramos recibidos
por la "matrona" partera.
Fue mi colchón una estera
y con ruana me cubrieron
cuando mis pupilas vieron
(en un veintitrés de abril)
la luz intensa y febril
de los días que se fueron.

III
El albor de mi existir
fue el año cincuenta y dos,
y hasta el dos mil veintidós
ha sido extenso el vivir.
La vida en su transcurrir
parece mucho y es poco
en este universo loco
donde los seres fenecen,
pero las semillas crecen
entre tanto zaperoco.

IV
Las experiencias vividas
han hecho la senda larga,
dulce y a veces amarga
con sorpresas escondidas.
Los golpes y las caídas
fueron simples tropezones
que sembraron ilusiones
y alentaron esperanza, 
cuando una meta se alcanza 
renacen los corazones.

V
No me quejo de la vida
ni de nada me arrepiento,
manifiesto lo que siento
sin malquerencia escondida.
Tengo una vela encendida
a cada santo en el cielo
para que logre mi suelo
la paz que tanto anhelamos,
pues ya cansados estamos
de tanta guerra y desvelo.

VI
También elevo plegarias
por los jóvenes y viejos,
por los que ahora están lejos
y por intenciones varias.
Ya las horas lapidarias
presiento están por venir,
mas no me asusta sufrir
el rigor de la guadaña,
dicen que si uno se amaña
cerca se halla de partir.

VII
Yo he sido, soy y seré
feliz a pesar de todo,
porque de uno u otro modo
nunca he perdido la fe,
y algo de infante guardé
 para los postreros años.
Por tanto, sin desengaños
ni lágrima en la pupila:
celebro con un tequila
¡Mi "setenta" cumpleaños!



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Derechos Reservados Copyright © 2022
Rafael Humberto Lizarazo G.

Imagen: Estampas de la vida
(Del álbum familiar)


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