Ahí estaban los dos, sentados en el escaño, hablando pausadamente en una sosegada tarde citadina. Como yo estaba descansando en una banca cercana a la de ellos, alcanzaba a escuchar el tema de su conversación: —Hoy en día, compadre, se muere alguien y ahí sí se vuelve popular por esa vaina que llaman "redes sociales"; aparecen fotos del "finado" por todos lados y le escriben miles de cosas que muy seguramente no se las dijeron en vida. —Malaya sea —respondió el otro con notoria pesadumbre y profunda nostalgia—, ¡ya pa'qué... si el difunto no las ve!
SOLEDUMBRE
(Décimas y coletilla)
No quiero ser
cuando muera
póster de redes
sociales
con frasecitas
casuales
diciendo, ¡qué
bueno era!
Quiero ser como
cualquiera
de los difuntos de
antaño,
los que tenían
cada año
en su morada
sombría
un ratico de
alegría
y el amor de su rebaño.
Nuestra única realidad
es de la tierra el pedazo
donde al final del ocaso
seremos eternidad.
Yo quisiera de
verdad,
cuando todo esté cumplido:
allá en mi pueblo
querido
mi tumba poder cavar
y, los recuerdos sembrar,
para cosechar olvido.
Soledumbre, soledumbre
tras el dolor y la pena,
morir es una costumbre
y vivir una condena.
tras el dolor y la pena,
morir es una costumbre
y vivir una condena.
Rahulig/016
DRDA
Imagen: En el escaño
De mi móvil




