Ya de regreso a casa, después del funeral, el mundo parecía no existir. Las cosas de siempre tenían otro aspecto: los árboles ya no lucían el verdor acostumbrado y el paisaje que tantas veces había admirado con los ojos de su amada se le antojaba gris y desolado. Pensó, entonces, que ella no era solamente su compañera de vida, sino también la aureola que todo lo hacía florecer. Sin amor, hasta los lugares más hermosos pueden convertirse en desiertos. Se detuvo por un instante, contempló el firmamento y, con esa mezcla de tristeza y nostalgia que deja la soledad, rompió en llanto.
VACÍO
(Lizaraejo cruzado)
Lo digo simplemente por decirlo,
la vida sin amor en un desierto
es dolor que se siente sin sentirlo.
Un bosque sin verdor, seco y vacío,
sin flores, sin color, sin primavera,
sumido en la nostalgia y el hastío.
Dolor que se recibe sin pedirlo,
tristeza y soledad a cielo abierto,
si muere, es imposible revivirlo.
Una sombra en la niebla, bajo el frío,
vagando en su delirio por doquiera,
un torrente sin cauce... no es un río.
La vida sin amor es un desierto
sin flores, sin color, sin primavera;
tristeza y soledad a cielo abierto,
vagando en su delirio por doquiera.
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Rafael Humberto Lizarazo G.
Imagen: El camino solitario
Alexander Mann

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