
Los Domingos de mercado en los pequeños pueblos colombianos son todo un carnaval multicolor. Después de asistir a la misa de siete los parroquianos se reúnen en la plaza principal con desbordante alegría para compartir con los vecinos: se compra y se vende de todo, se come, se bebe, se conversa con los amigos, se sacan retratos, se canta y hasta se baila al son de una buena murga campesina.
LA PLAZA
(Cuartetas)
Desde mi ventanal
se ve la inmensa plaza,
el atrio, el barandal
y la gente que pasa.
Los kioscos del mercado,
la macetas con flores,
la novia de un soldado
y algodón de colores.
Las cestas con verduras,
los gallos y gallinas,
las manzanas maduras
y ricas golosinas.
Los platos de sancocho,
las cajas de cerveza,
el ponche con bizcocho
y el helado de fresa.
Los barriles de chicha,
las arepas con queso,
las papas, la salchicha
y el alfandoque tieso.
El ganado en la feria,
el comerciante astuto,
el bobo en la miseria
y la dama de luto.
Los borrachos perdidos,
el parlante apagado,
los guámbitos dormidos
y el mercado cerrado.
El sol tras la colina,
el cura con sotana,
el domingo termina
y cierro la ventana.
¡Buenas noches, vecina!
Nos miramos mañana.
Rahulig/010
DRA
Imagen: Villa de Leyva - Boyacá
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