domingo, 24 de octubre de 2010

LOS DOMINGOS DE MERCADO





Los Domingos de mercado en los pequeños pueblos colombianos son todo un carnaval multicolor. Después de asistir a la misa de siete los parroquianos se reúnen en la plaza principal con desbordante alegría para compartir con los vecinos: se compra y se vende de todo, se come, se bebe, se conversa con los amigos, se sacan retratos, se canta y hasta se baila al son de una buena murga campesina.


LA PLAZA
(Cuartetas)

Desde mi ventanal
se ve la inmensa plaza,
el atrio, el barandal
y la gente que pasa.

Los kioscos del mercado,
la macetas con flores,
la novia de un soldado
y algodón de colores.

Las cestas con verduras,
los gallos y gallinas,
las manzanas maduras
y ricas golosinas.

Los platos de sancocho,
las cajas de cerveza,
el ponche con bizcocho
y el helado de fresa.

Los barriles de chicha,
las arepas con queso,
las papas, la salchicha
y el alfandoque tieso.

El ganado en la feria,
el comerciante astuto,
el bobo en la miseria
y la dama de luto.

Los borrachos perdidos,
el parlante apagado,
los guámbitos dormidos
y el mercado cerrado.

El sol tras la colina,
el cura con sotana,
el domingo termina
y cierro la ventana.

¡Buenas noches, vecina!
Nos miramos mañana.


Rahulig/010
DRA


Imagen: Villa de Leyva - Boyacá
Colombia Travel



domingo, 17 de octubre de 2010

¡MI ORIGEN Y MI RAZÓN!







Como no hay cuña que apriete... más que la del mismo palo, me han aparecido por aquí en mi tierra algunos contradictores a quienes no les gusta mi forma de ser ni mucho menos mi descomplicada manera de vivir, piensan que solamente lo de ellos vale y que lo de uno son meras pendejadas. Para ellos, van estas estrofitas que esculcan en mis raíces, acrecientan mis razones y reviven mis sentires.


ANTE TODO
(Quintillas)

I
Me llamo Rafael Humberto,
nací en el cincuenta y dos,
"Boyaco" de pura cepa
encomenda'o a  la Virgen,
católico y creo en Dios.

Orgulloso de mi raza
soy un parroquiano más
de los que aman la tierrita,
cultivan las amistades
y gustan vivir en paz.

Mi Tierra natal esconde
minas de hierro y carbón,
Paz de Río fue mi cuna
y, justamente por eso,
de acero es mi corazón.

Escribo y canto mis versos
como mi "taita" lo hacía,
para que el sentir del pueblo
y las costumbres, de antaño,
no se mueran todavía.

Porque pueblo que cultiva
tradiciones y cultura,
es pueblo que para siempre
y por siglos de los siglos,
su historia tiene segura.

II
Y, algunos dirán que yo
de cuerdo no tengo nada,
porque escribo retahílas
y encima d'eso las canto
con música "zurrunguiada".

Por suerte, a mi me resbala
lo que murmure la gente,
pues los que tanto critican
no disfrutan como yo
ni saben lo que se siente.

Critican porque me ven
sin "penitas" ni dolor
disfrutando alegremente
del arte, de la poesía,
del deporte y del amor.

Pero yo amo lo que hago,
pongo en ello gran tesón,
y aunque de loco me tilden:
otros locos, algún día,
me concederán razón.

    Entonces, al fin podré...
¡reír a satisfacción!


Rahulig/010
DRA


Imagen: Paz de Río - Boyacá
De la red.



domingo, 10 de octubre de 2010

¿CAMINOS EQUIVOCADOS?





No es posible juzgar a quien no conocemos, ni mucho menos intentar condenar a quienes por una u otra razón escogen un camino equivocado. Muchas veces la falta de oportunidades en la vida, la discriminación, el oportunismo de los inescrupulosos y hasta el abandono por parte de la familia son los detonantes para que algunas mujeres se vean obligadas a vender sus favores en pro de conseguir, a duras penas, el diario sustento y lograr sobrevivir en este mundo cruel.


NOCTÁMBULAS
(Cuartetos modificados)

La vi pasar hoy día por mi calle,
perdida, ni siquiera me miró;
y recordé aquel beso negociado
que clandestinamente me brindó.

Reviví aquella noche de bohemia,
de tragos, se cigarros y calor;
de mujeres desnudas entre sombras,
de dinero cambiado por amor.

Una extraña tristeza me invadió
al mirarla tan sola y abrumada;
y noté que la vida le ha marcado
con sevicia total, desmesurada.

Desdichadas mujeres de la calle
perdidas entre el humo y el licor;
ofreciendo a cualquiera sus encantos,
ocultando las penas y el dolor.

Qué será de su suerte cuando nadie
les pague por un rato de placer;
abandonadas, mustias y añorando
los años que jamás han de volver.

Tal vez hallen un ángel bondadoso
que quiera sus angustias mitigar;
y en los postreros días de su vidas
encuentren el consuelo a su penar.


Rahulig/010
DRA


Imagen: Dos mujeres
De la red




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