sábado, 28 de noviembre de 2009

EL AMOR Y LA LOCURA





El amor y la locura caminan de la mano, hay enamorados locos o cuerdos enamorados... pero el amor es el único que todo lo puede en la vida: por amor se inicia una guerra o se consigue la paz, se enferma o se sana, se llora o se ríe, se muere o se vive; todo gira en torno a este sublime sentimiento que nos salva o nos condena. Sin embargo, sentirlo, vivirlo y gozarlo: vale la pena.


DE LA VIDA
(Quintillas)

Es parte de la vida
pensar en quien se ama,
sintiendo el corazón
  casi loco de amor...
arder como la llama.

Es parte de la vida
saber cuando te miro,
que el alma se me irá
  volando en pos de ti...
cual un suspiro.

Es parte de la vida
vivir de los recuerdos,
soñando que tal vez
  siendo locos de amor...
viviremos más cuerdos.

Es parte de la vida
seguir en ti pensando,
mas roto el corazón
  y muerta la ilusión...
seguir soñando.

Son parte de la vida
las cosas muy lejanas,
que dejan convertidas
  en locas amarguras...
las ilusiones vanas.

Son parte de la vida
los sueños en la brisa,
sin cavilar siquiera
  que, por falta de amor...
ninguno se realiza.

Sueños irrealizados
que me llenan de angustia,
porque sólo recuerdos
  de anhelos imposibles...
hay en mi vida mustia.

Es parte de la vida
amor, amor, locura.

  Es parte de la vida...
mal que no tiene cura.

¡Pero jamás se olvida!


Rahulig/09
DRA


Imagen: Mariposa humana
Serafín Romero




sábado, 21 de noviembre de 2009

LA CRUZ DE LA COLINA






Era Don Jesús Molina el zapatero del pueblo, cada mañana salía a caminar por los alrededores y subía hasta una colina cercana para (según él decía) estirar las piernas y desentumir el cuerpo antes de empezar las labores. Pero un día, no regresó. Los amigos salieron a buscarlo y lo encontraron muerto cerca de la cima, recostado en una piedra, a la vera del camino. Aún se escucha en las esquinas la historia de Jesús, el zapatero del pueblo.


JESÚS MOLINA
(Redondillas)

Por el camino empedrado
que lleva hasta la colina,
subía Jesús Molina
a paso lento, cansado.

Sentose sobre una piedra
a contemplar el paisaje,
pensando que ya su viaje
terminaba, en esta tierra.

Pasó de pronto un viajero,
hola señor, ¿Cómo está?
¡Cuénteme que tal le va!,
sin afanes, yo lo espero.

Charlaron largo y tendido
sobre la vida y la muerte,
de la desdicha y la suerte
Jesús y el desconocido

De la charla en un instante
a Molina antes de irse,
al punto de despedirse
le pregunta el caminante:

¿Gustaría buen amigo
a mi casa acompañarme?
Allí podré yo enseñarle
la paz que mora conmigo.

Encontraron a Jesús
(cual si estuviera dormido)
en la piedra recogido
y en sus manos una cruz.

Cada noche en la colina
se ve desde la explanada,
 una cruz iluminada...
¡La cruz de Jesús Molina!


Rahulig/09
DRA


Imagen:
Tomada de la red





domingo, 15 de noviembre de 2009

CELEBRANDO LA VIDA






Contemplar un apacible lugar, como el de la imagen, me hace entender que la vida se compone de las cosas sencillas que nos regala la naturaleza, la familia o los amigos. En el disfrute de esas pequeñas cosas se puede esconder la llave de la felicidad, lo importante es saberla buscar en medio de tanto caos y alboroto producidos por la modernidad y el afán de riqueza.


VIVIR
(Cuartetos)

Celebremos el diario vivir
pues vivir es cuestión deliciosa,
  aspirando el olor de una rosa...
o el cariño de un niño, sentir.

Caminar bajo el sol del verano
y a la sombra de un árbol posar,
  al que sufre poderlo ayudar...
simplemente tendiendo la mano.

En las noches contar las estrellas
o escuchar de la brisa el vaivén,
  dar un beso del uno hasta el cien...
disfrutando mil cosas pequeñas.

Regalar ramilletes con flores
o un pedazo de pan compartir,
  en las nubes al cielo subir...
con dos alas de bellos colores.

Saludar con respeto a la gente
o en un parque volar la cometa,
  de ilusiones llenar la maleta...
levantando orgullosos la frente.

Del amor esparcir las semillas
bendiciendo la vida y la suerte,
  un buen quite sacarle a la muerte...
alabando al Señor, de rodillas.

¡Sin dejar de tenerlo presente!


Rahulig/09
DRA


Fotografía:
Rafael Lizarazo



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