domingo, 20 de septiembre de 2026

CAMINO HACIA EL OLVIDO





Ya de regreso a casa, después del funeral, el mundo parecía no existir. Las cosas de siempre tenían otro aspecto: los árboles no lucían el verdor acostumbrado y el hermoso paisaje que tantas veces había admirado con los ojos de su amada se le antojaba gris y desolado. Pensó, entonces, que ella no era solamente su compañera de vida, sino también la aureola que todo lo hacía florecer: sin amor, hasta la más bella senda puede ser el camino hacia el olvido. Se detuvo por un instante, contempló el firmamento y, con esa mezcla de tristeza y nostalgia que deja la soledad, rompió en llanto.


VACÍO 
(Lizaraejo cruzado)

Lo digo simplemente por decirlo:
‎la vida sin amor en un desierto
‎es dolor que se siente sin sentirlo.

‎Un bosque sin verdor, seco y vacío,
‎sin flores, sin color, sin primavera, 
‎sumido en la nostalgia y el hastío.

‎Dolor que se recibe sin pedirlo,
‎tristeza y soledad a cielo abierto;
‎si muere, es imposible revivirlo.

‎Una sombra en la niebla, bajo el frío,
‎vagando en su delirio por doquiera,
un torrente sin cauce... no es un río.

‎La vida sin amor es un desierto
‎sin flores, sin color, sin primavera;
tristeza y soledad a cielo abierto,
‎vagando en su delirio por doquiera.

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Derechos Reservados Copyright © 2026
Rafael Humberto Lizarazo G.

Imagen: El camino solitario
Alexander Mann

2 comentarios :

  1. Lo expresas bellamente con una nitidez que duele, es cierto, la vida sin amor no es vida.

    Un abrazo.

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  2. Toda pérdida le quita un poco de color al mundo, imposible negarlo.

    Saludos,
    J.

    ResponderEliminar

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