viernes, 27 de septiembre de 2019

LA VOZ DE LA EXPERIENCIA





Todas las mañanas doña Gertrudis, una venerable señora que tiene a sus espaldas casi cien años, nueve hijos, quince nietos y cuatro bisnietos... muy alegre sale de su casa llevando de la mano a su bisnieta de cuatro añitos, camina cuesta abajo el kilómetro y medio hasta la escuelita en la cual estudia la pequeña señorita y regresa de para arriba por el mismo sendero con un garbo envidiable, me mira amablemente cuando nos cruzamos y me saluda con efusividad: –¡Adiós vecinito, que tenga buen día! ¡Dios me lo bendiga! –grita desde el otro lado–. Ejemplo de sabiduría y de bien vivir es la mentada bisabuelita, su adorable sonrisa me alegra cada mañana. Les contaré, en ovillejos, las respuestas que me dio al indagarle por sus secretos para ser tan vital y tan feliz como ella siempre lo ha sido.


PARECERES
(Ovillejos)

I
¿Para conseguir un sueño?
¡Empeño!

¿Si se aleja la esperanza?
¡Confianza!

¿Si el alba oscura se ve?
¡La fe!

Es menester bien lo sé
para lograr los anhelos
tener bajo de los cielos:
¡empeño, esperanza y fe!

II
¿Si hay ambiente negativo?
¡Vivo!

¿Si caigo en el desconsuelo?
¡Vuelo!

¿Si es abrupto el derrotero?
¡Persevero!

Ante todo y de primero
para aguantar costalazos
sin quedar en mil pedazos:
¡vivo, vuelo y persevero!

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Derechos Reservados Copyright © 2019
Rafael Humberto Lizarazo G.

Imagen: Camino a la escuela
(De la Internet)



viernes, 20 de septiembre de 2019

REGALOS NOS DA LA VIDA

         

         

Fue para mí fue una grata sorpresa el ver mi nombre impreso con letras de molde junto al de grandes poetas colombianos (Jairo Anibal Niño, José Asunción Silva, Julio Florez y Porfirio Barba Jacob) en el folleto y póster promocional del 47avo Concurso de Declamación "Fernando Soto Aparicio", poesía colombiana: Homenaje al Bicentenario, organizado por alumnos del Colegio Salesiano en la ciudad de Duitama, Boyacá. Emocionado me puse a pensar que la tierra bien labrada, bien cuidada y abonada nos regala buenos frutos, es cuestión de fe y paciencia mientras la simiente germina. No sé quién me hizo el honor de incluirme en la lista, pero estoy sumamente agradecido. Al fin de cuentas, la vida tarde o temprano nos compensa de algún modo... ahincando los deseos de continuar en la brega.


DE LA TIERRA
(Soneto alejandrino)

Entre doradas semillas que de la tierra germinan
mis versos crecen silvestres a la orilla del camino,
y con rimas de colores los paisajes se iluminan
en las tardes veraniegas bajo el cielo azul marino.

Los cantan las avecillas en su melodioso trino
y niños que alborozados hacia la escuela caminan,
también los canta el labriego del terruño campesino
que descansa sudoroso donde los surcos terminan.

Son granitos de mazorca, de fríjoles verdes y habas
o espigas para la siega del trigo y los cebadales,
son tubérculos de papa, de arracachas y de nabos.

Son pepitas de durazno, de mortiños y guayabas
  o curubas enredadas por entre los matorrales...
son tejedores de sueños, son hilos atando cabos.



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Derechos Reservados Copyright © 2019
Rafael Humberto Lizarazo G.

Imágenes: Póster del Evento

y paisaje Boyacense
(De la Internet)


martes, 17 de septiembre de 2019

CAMINO DE LA LAGUNA





Escondida debajo de una gran piedra, entre unos matorrales y a la orilla del camino que iba hacia la laguna, quedaba la "mana" de agua que abastecía a los habitantes del caserío levantado alrededor de la escuela donde enseñaba mi señora madre. Cada mañana con mi múcura al hombro, unas veces solo y otras acompañado, bajaba hasta la fuente a recoger el agua necesaria para el diario. –Con la totuma retira la hiervas y saca el agua por encimita para que no se rebote –decía mi madre–, no me la vaya a traer turbia ni con renacuajos. La manita de agua y el camino real han desaparecido, pero aquella laguna, la de abajo, aún sobrevive convertida en un pequeño pozo colmado de gratos recuerdos. 


LA MANA
(Coplas - Carranguera)

La mana de agua que había
camino de la laguna, 
era fuente de agua clara
y fresca como ninguna.

Con la múcura de barro
mi mamita me mandaba,
a traer desde temprano
el agua que menestaba.

En el hombro la vasija
yo la cargaba contento,
persiguiendo copetones 
y echando coplas al viento.

La mana de agua que había
camino de la laguna, 
era fuente de agua clara
y fresca como ninguna.

La fuentecita quedaba
a la orilla del sendero,
debajo de una gran piedra 
y un palo de borrachero.

Sacaba con la totuma
el agua por encimita,
pa'que no se rebotara
y saliera limpiecita.

Feliz pasaba los días
con la múcura cargada,
de pa' bajo livianita
 y de pa' rriba pesada.

La mana de agua que había
camino de la laguna, 
era fuente de agua clara
y fresca como ninguna.




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Derechos Reservados Copyright © 2019
Rafael Humberto Lizarazo G.

Imagen: Laguna de Chitagoto
(De la Internet)



Información del Autor

Mi foto
Un soñador, simplemente. Hacedor de versos, creador de canciones e inventor de historias. Paz de Río, Boyacá, Colombia. 23 de abril del año de 1952.

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