En tiempos de convulsión salen a la luz todas las injusticias y desigualdades sociales existentes en el mundo, las que pasan desapercibidas a la sombra de la cotidianidad. Desamparo, pobreza, hambre y dolor, además de ser crueles efectos colaterales de la guerra: son devastadores flagelos que diariamente atacan a los menos favorecidos, a los miserables que deambulan invisibles ante los ojos de quienes todo lo tienen en la vida. Las guerras causan destrucción y muerte, pero también los proyectiles disparados por la inequidad son tanto o más letales que las explosiones de las bombas o la metralla de las tanquetas y fusiles. Las batallas por la vida, las que se libran a diario, no son objeto de la atención mundial.
DESAMPARO
(Soneto con estrambote)
No solamente las bombas matan
ni las metrallas, ni los misiles;
hambre y pobreza son proyectiles
que diariamente al humilde atacan.
Muchas naciones se desbaratan
con las tanquetas y los fusiles;
y bajo el yugo de los rediles
los mandamientos se desacatan.
No solamente fuego latente
ni traicioneras balas perdidas:
también el cínico prepotente
causa los males y las heridas
que victimizan al inocente
y a las personas desposeídas.
Falazmente engreídas
guerra y miseria van de la mano,
estupideces... del ser humano.
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Rafael Humberto Lizarazo G.
Imagen: La miseria infantil
(De la Internet)