viernes, 7 de diciembre de 2018

EN UN TREN DE JUGUETE...





Hasta el pueblo donde pasé los días más felices de mi existencia, viaja mi mente, mi mente pesarosa montada en un trencito de juguete. Mientras recorro sus callecitas, me acuerdo de las idas navidades con la novena, los cantos, los disfraces, las apuestas del juego de aguinaldos y el bullicio de fiestas familiares aromadas de vino y amasijos. Habitan, allá, otros recuerdos gratos: la alegría de estrenar ropajes para salir a misa en Semana Santa desde la casona de los abuelos; las escuelitas de mi madre, las expediciones de caza con mi padre, los amigos, la novia primera, los paseos al río y tantas e inolvidables cosas. Cuánta nostalgia siento, Dios mío… ¡todo lo bello debería ser eterno!


LA FACTORÍA
(Sonetos)

I
Ahora, cuando son mis pasos lerdos,
aquí en mi corazón atribulado
que busca entre las ruinas del pasado:
tengo una factoría de recuerdos.

Mejor sea de locos, no de cuerdos
en este discurrir descontrolado,
la suerte que en destino me ha tocado
de inocuos e infantiles desacuerdos.

Verde o azul, naranja o amarillo
el traje que lucía aquel chiquillo,
y de cuadros pintada la camisa.

Aún la factoría sigue abierta
no tiene cerraduras en la puerta,
y me veo garboso yendo a misa.

II
Mi fábrica produce mercancías,
juguetes y bombones sin medida
 del color o sabor que yo le pida:
cumpliendo mis soñadas fantasías.

Las noches son serenas y... los días
me traen la niñez desprevenida,
que aparenta ser ave desvalida
buscando desterrar melancolías.

Regresan del ayer las navidades
tatuadas en las idas mocedades,
y siento dulce aroma pueblerino.

Me voy de cacería con mi padre
o asisto a la escuelita de mi madre,
y recojo las flores del camino.

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Derechos Reservados Copyright © 2018
Rafael Humberto Lizarazo G.

Imagen: El tren de colores.
De la Internet.


lunes, 3 de diciembre de 2018

LUCTUOSO ANIVERSARIO





Para Mauricio el último mes del año es un tiempo dolorosamente triste: aquella tarde, del siete de diciembre, preparaban con Margarita todo lo concerniente a la celebración de su primer aniversario de bodas. Como la fecha coincidía con el día de la Inmaculada Concepción, él salió presuroso a comprar los faroles y las velitas para el alumbrado a la Virgen y, mientras tanto, ella ultimaba los detalles de la decoración navideña. Cuando regresó a la casa, la encontró caída en medio de los adornos… aunque los médicos hicieron lo indicado para revivirla, fue imposible, el infarto había sido fulminante.


FULGOR
(Lizaraejo)*

Del ayer que vivimos nada queda
ni el abrazo ni el beso ni la risa,
 y añoro acariciar tu piel de seda.

Ni las flores que a diario tú regabas
alegran como antaño mi balcón,
ni veo las estrellas que admirabas.

Tras el fulgor extinto de una estela
hoy busco tus caricias en la brisa,
fuiste brillo fugaz de lentejuela.

La tibia tarde ya el poniente fragua
y sufre lo indecible el corazón,
que latía en los pliegues de tu enagua.

Ni el abrazo ni el beso ni la risa
alegran como antaño mi balcón,
hoy busco tus caricias en la brisa
y sufre lo indecible el corazón.

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Derechos Reservados Copyright © 2018
Rafael Humberto Lizarazo G.

Imagen: Boda en Villa de Leyva.
Matrimonio.com.co



lunes, 26 de noviembre de 2018

PROMESAS Y ROMERÍAS





En vida de mis queridos abuelos existía la costumbre de ofrecer promesas a la Santísima Virgen María y, "endespués", ir en romería hasta el santuario correspondiente para que de esta manera se cumpliera lo prometido y quedara pagada la promesa. Recuerdo, haberlos acompañado a las poblaciones de Chiquinquirá, Tutazá y Morcá, en las cuales se veneraba con mucha devoción a la Madre del Señor Jesús. Esas romerías eran una verdadera fiesta de fe y alegría, generalmente se hacían a pie por los caminos de herradura, arrancando al filo de la media noche para llegar de día. Se llevaban las viandas o el "avío" y los instrumentos de cuerda para amenizar el viaje con cantas de coplas tradicionales. 


PROMESEROS
(Coplas)

Me "arrecordé" de las coplas
y cantas de romería,
cuando íbamos al santuario
de nuestra Virgen María.

Salíamos madrugaditos
a cumplir con la promesa,
vistiendo "jachosas" galas
de los pies a la cabeza.

El avío en las "muchilas"
e instrumentos afina'os,
pa'cantar por el camino
y andar bien alimenta'os.

Se llevaba pa'la "sede"
la chicha o el guarapito,
y pa'el hambre los envueltos
o un sabroso tamalito.

"Entualito" se llegaba
y en la iglesia arrodilla'os,
todos pedíamos en coro
perdón por nuestros peca'os.

El Santísimo Rosario
después de la eucaristía,
con devoción "injinita"
a la Virgen se le hacía.

Ya de regreso pa'l pueblo
todos éramos "santitos",
por el Señor perdona'os
y por la Virgen benditos.

Virgencita, Virgencita
por la cruz y las espinas,
que "ten" paridas las vacas
y culecas las gallinas.

Y esto dijo el armadillo
"golviendo" de romerías,
ojalá santas promesas
hiciéramos to'los días.

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Derechos Reservados Copyright © 2018
Rafael Humberto Lizarazo G.

Imagen: Los Promeseros.
De la Internet.



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