domingo, 20 de diciembre de 2015

MUY FELICES NAVIDADES





―Humbertico... ¿Cuántas docenas le mando a timbrar para este año? ―Me preguntaba Don Ciro Franco mientras diligentemente alistaba su voluminoso catálogo de tarjetas navideñas. Al rato, en la cafetería de la señora Mery, en tanto saboreábamos un cafecito en leche con empanada, escogíamos los diferentes motivos para formalizar el navideño encargo. Esto era a finales de octubre, pero el pedido llegaba a principios del mes de diciembre, justo para enviar las tarjetas por el Correo Nacional. Es una lástima que esa bonita costumbre se haya olvidado con los años y ahora sea solamente un lejano recuerdo de tiempos mejores.


LAS TARJETAS
(Serventesios)

Ya no se usan tarjetas navideñas
timbradas con los nombres y apellidos;
enviadas solamente por las señas
a parientes y amigos más queridos.

Dispendiosa labor hacer la lista
de los merecedores del recado;
tocaba a la sazón ser analista
para que nadie fuera relegado.

Trabajaba con garbo aquel cartero
que bonitas misivas entregaba;
de abrazos y de besos mensajero,
me hacía sonreír cuando llegaba.

Pero ya no se escucha su silbato
ni se envían ni llegan la tarjetas;
sin embargo, imagino a cada rato
que lo veo cargando sus maletas.

Eran esas postales un tesoro
y con grande emoción las recibía;
mas hoy día con pesadumbre añoro
cuando cerca del árbol las ponía.

Recuerdo la hermosura del paisaje
que al abrirlas la vista contemplaba;
y el cariño sincero en el mensaje
de un letrero dorado que rezaba:

"Fulanito de tal y familiares
les desean a ustedes, por entero,
navidades felices en sus lares
y suerte para el año venidero".

Lo mismo desearles yo quisiera
a todos con cariño y alegría; 
que la dicha les sea compañera
y el amor los cobije cada día.


Rahulig/015
DRDA




Imagen: Tania Liseth
Del álbum familiar 


domingo, 13 de diciembre de 2015

HOMILÍA DECEMBRINA





El padre Chaparro, un misionero español que llegó al pueblo por allá en los años sesenta, era un acérrimo defensor de los menos favorecidos: en la época navideña hacía eventos para dar regalos a los niños, jóvenes y ancianos de la región. Siempre en sus sermones hablaba del compartir, de como los corazones bondadosos ganaban el cielo con sus buenas acciones, y no le dolía la lengua para sacarle los cueros al sol a los avaros y maleantes. “La justicia Divina es implacable... finalmente a cada quien, le da lo que se merece”. Solía pregonar a los cuatro vientos.


ES NAVIDAD
(Sextillas)

En este mes de alegría,
de juergas y diversión
abramos el corazón
y vivamos cada día
lejos de melancolía,
de pena y desolación.

Pero tengamos presente
que el amor es lo primero
para cuidar con esmero
al viejo y al inocente,
al que sufre y al que siente
perdido su derrotero.

De nada sirve ostentar
manjares y buen vestido,
en tanto se halle perdido
 con hambre, frío y pesar,
aquel que no pueda estar
al lado de un ser querido.

¡Ay!, de aquellos corazones
que son fríos como el hielo,
porque vendrán desde el cielo
justicieros a montones
tras los pillos y matones,
a tirarlos por el suelo.

Pues la justicia Divina
supera la terrenal,
y todo aquel que hace mal
en el infierno termina,
mientras el justo camina
a la gloria celestial.

Celebremos Navidad
sin envidia, sin inquina,
pues la luz ya se avecina
y al irse la oscuridad
tendremos felicidad:
a la vuelta de la esquina.


Rahulig/015
DRDA


Imagen: Iglesia de Paz de Río
José Joaquín Puentes


domingo, 6 de diciembre de 2015

CAPOTEANDO TEMPESTADES...





Cualquier día me dio por escribir algunos versos, sin mayores pretensiones: así, poco a poco, fui garabateando mis escribanías sin que nadie se diera cuenta, ni siquiera la familia. Pero como el tiempo todo lo pone en su sitio, en el momento menos pensado se me ocurrió publicar mis embelecos poéticos en la Internet. Desde entonces, he recibido por parte de lectores de otras tierras, elogios y generosos comentarios que estoy muy lejos de merecer; pero de mis paisanos boyacenses, los que posan de cultores, solamente indiferencia. Agradezco lo uno y no me quejo de lo otro, ni por ello me amilano. Quien se atreve a navegar, cualquiera sea el motivo, corre el riesgo de naufragar... se deben tener por ende, el valor y la sangre fría necesarios para no morir en el intento.


MIL PERDONES
(Soneto)

Yo no guardo rencores en mi pecho
pues absuelvo y olvido de inmediato,
para cualquier asunto soy derecho
y en lo formal no he sido pichicato.

Yo todo en el amor lo doy por hecho
y me gusta querer, no soy ingrato,
porque mi corazón aunque maltrecho
 jamás cometerá prevaricato.

Mas, no soy de virtudes un dechado,
tengo muchos defectos a la mano,
y sé que con erradas actuaciones

dolor algunas veces he causado.
Soy un ser imperfecto, soy humano,
y por lo tanto: pido mil perdones.


Rahulig/015
DRDA


Imagen: Tormenta
Serafín Romero


Información del Autor

Mi foto
Un soñador, simplemente. Hacedor de versos, creador de canciones e inventor de historias. Paz de Río, Boyacá, Colombia. 23 de abril del año de 1952.

Buscar en este blog