domingo, 30 de junio de 2013

CAMPESINO DE CIUDAD





Al pasar sobre el último puente, suspiró aliviado, al fin estaba en su tierra. El tiempo le había dado la razón a su abuelo: La gran ciudad no era un buen lugar para el provinciano y, aunque tarde, tenía que aceptarlo. Así que, montado en un destartalado bus con su familia, sus corotos y sus recuerdos regresaba a su pueblo natal decepcionado de la inhóspita urbe, pero alegre por volver a sus raíces. Atrás quedaban veinte años de ausencia y soledad.


LA VUELTA
(Cuartetas)

Atrás dejé la ciudad,
 me vine para el pueblito.
¿Qué hacía yo en orfandad
 viviendo triste y solito?

Aquí si soy conocido
y me saludan de mano,
allá vivía inadvertido
era tan sólo un fulano.

Miro paisajes con flores,
estoy feliz y contento,
 ya no aspiro los hedores
de basura ni cemento.

Aquí me pongo a soñar
mirando pasar el río,
allá hube de soportar
la soledad y el hastío.

Me despierta el arrullar
de pajaritos cantando,
ya no tengo que aguantar
automotores pitando.

Aquí hago lo del vivir
y no falta el bocadito,
allá era grande el sufrir
sin plata ni trabajito.

Abandoné mi pueblito
creyendo que en la ciudad,
todo sería más bonito
pero eso no era verdad.

Porque únicamente hallé
ambiente ajeno y hostil,
el hombre alegre se fue
y me convertí en un gil.

Por eso, por todo eso
volví a mi pueblo querido,
me tenían del pescuezo
en aquel mundo, perdido.

Por eso, por todo eso…
moriré, donde he nacido.


Rahulig/013
DRA


Imagen: Puente Concentra
Archivo particular



sábado, 22 de junio de 2013

VERANO, GRATO VERANO...





La vacaciones de mitad de año siempre han sido una verdadera explosión de sana libertad y alegría: en nuestra época de estudiantes no veíamos la hora de dejar las aulas, los deberes y la rutina para salir corriendo cual briosos corceles a disfrutar de las tardes en el río o de los paseos al campo que, con su ambiente tropical, nos invitaba a retozar entre sus verdes praderas tapizadas de flores.


LAS VACACIONES
(Soneto)

Volvieron del verano las gratas vacaciones,
ya brilla azul el cielo con bello resplandor;
se escuchan melodías de rítmicas canciones
y abraza en el ambiente un tácito calor.

Volvieron del verano las dulces ilusiones,
 ya Cupido dispara sus flechas del amor;
se agolpan en las playas viajeros corazones
y furtivos amantes se besan con candor.

Del mar las suaves olas empiezan a jugar
con jóvenes o viejos en libertad soñada,
y recorre los campos la brisa vagarosa

trayéndonos las notas alegres de un cantar
cual ave pasajera que, de aletear cansada,
 en tardes veraniegas sobre una flor se posa.
  

Rahulig/013
DRA


Imagen: Bahía Solano
Colombia



domingo, 16 de junio de 2013

DE ESCUELITA EN ESCUELITA





Cada pensamiento, cada lejana imagen, cada hecho cotidiano me sumerge en las nostalgias de la perdida infancia. En ese entonces, mi madrecita era maestra rural y de su mano iba yo, de escuelita en escuelita, por las veredas de mi pueblo natal. Inevitablemente los recuerdos brotan y me siento impotente para aceptar la triste realidad, pero trato de transformar la terquedad de mis ayeres en la grata satisfacción de escribir un verso, un verso que me traiga los recuerdos idos... aunque jamás perdidos ni olvidados.


AÑORANZAS
(Pareados)

Una flor, una espiga, un gorrioncillo
me dibujan caminos que un chiquillo
recorrió en la niñez, tan entrañable,
con su madre abnegada y adorable.

Pupitres, pizarrones y cuadernos
gratos recuerdos del ayer, eternos,
de escuelitas guardadas en la mente
que veo en mi soñar, serenamente.

Mil añoranzas de la infancia ya ida
en la memoria de una edad perdida,
que se alejó sin casi darme cuenta 
poquito a poco juguetona y lenta.

Juventud de locuras imborrables 
en tatuajes de ayeres memorables,
madurez que vivimos cual centella
grabada en la vejez plácida y bella.

Efímera es la vida como el viento
y se nos va de prisa, es un momento,
mas me siento feliz de haber vivido
sabiendo que el deber está cumplido.

Se borrará con el olvido cruento:
todo vestigio de mi ayer perdido.

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Derechos Reservados Copyright © 2013
Rafael Humberto Lizarazo G.

Imagen: Escuela de Paz Vieja
Archivo particular


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