Esta primera santa nacida en tierras colombianas nos enseña a ser generosos con Dios, a no vivir la fe aisladamente sino a comunicarla, a irradiar la alegría del Evangelio con la palabra y el testimonio de vida allá donde nos encontremos. Nos enseña a ver el rostro de Jesús reflejado en el otro, a vencer la indiferencia y el individualismo, acogiendo a todos sin prejuicios ni reticencias, con auténtico amor, dándoles lo mejor de nosotros mismos y, sobre todo, compartiendo con ellos lo más valioso que tenemos. (S.S. Francisco I)
MISIONERA
(Soneto con estrambote)
Ante la cruz de Cristo arrodillada
clamaba por los pobres y olvidados,
de lágrimas cubierta la mirada
besaba, de Jesús, los pies clavados.
Su infinita ternura regalada
con amor, a los más necesitados,
era un grato milagro que a la nada
convertía en altares adornados.
Consagrada de lleno a las misiones
su presencia colmaba corazones,
y su alma eternamente bendecida
con el aura de cándida dulzura:
es prodigiosa lumbre que perdura,
cual ejemplo de amor, en esta vida.
La patria dolorida
te implora "Santa Laura" que intercedas,
y que paz duradera nos concedas.
Rahulig/013
DRA
María Laura de Jesús Montoya Upegui (Jericó, Estado Soberano de Antioquia, Estados Unidos de Colombia, 26 de mayo de 1874 - Medellín, Colombia, 21 de octubre 1949), mejor conocida como Madre Laura, fue una educadora y misionera católica fundadora de la Congregación de las Hermanas Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena. Canonizada en ceremonia realizada por el Papa Francisco el 12 de Mayo del año 2013.


