
Ayer en la tarde mientras caminaba por uno de los parques de la ciudad vi, en las ramas de un viejo manzano, a una hermosa paloma torcaz jugueteando alegremente con un pequeño gorrioncillo. Revoloteaban de rama en rama, se veían muy felices, como si escenificaran una fábula de amor. Se me ocurre una historia más o menos así:
TRISTE GORRIÓN
(Redondillas)
Érase un bello gorrión
que cantaba tristemente
por algún amor ausente,
su nostálgica canción.
En las ramas del manzano
donde vivía solitario
con su canto lapidario,
trinaba y trinaba en vano.
Mas, un día quiso el azar
que una blanca palomita,
de todas la más bonita,
escuchara su cantar.
Acercose sigilosa
al gorrión entristecido
él, quedose sorprendido,
al mirarla tan hermosa.
—¿Quién eres tú, que a mi vienes,
en estos duros momentos?
—Soy la que oye tus lamentos
y siente el dolor que tienes.
—Te agradezco tal candor
hermosa paloma buena,
pero tan inmensa pena
sólo la cura el amor.
—Amor yo puedo brindarte
y si tú lo permitieras
aliviaría tus quimeras,
si un beso pudiera darte.
Sorprendido el pajarito
quedó prendado al momento
y, del beso en el intento,
cayose de aquel palito.
Gorrioncillo consentido
y blanca paloma en trance,
viven tórrido romance
compartiendo dulce nido.
Tiene el amor muchas mañas
para romper las barreras,
cuando se quiere de veras:
no hay abismos ni montañas.
Rahulig/011
DRA
Imagen: Gorrión común
De la red.
