Volver hasta los lejanos momentos de nuestra niñez, siempre es un anhelo que guardamos muy dentro de nosotros. Hace algún tiempo, con el ánimo de recordar viejas épocas, viajé hasta la finca donde vivieron mis abuelos... pero sólo encontré las ruinas de la casa y algunos vestigios de lo que fue la vida en aquel hermoso lugar, allá donde viví tiempos muy felices e inolvidables. Evocando la "Parábola del Retorno", del poeta colombiano Porfirio Barba Jacob, me atrevo a publicar este poema escrito de una manera similar al anteriormente mencionado, pero con mucho respeto.
VIEJA CASONA
(Serventesios)
Disculpe usted buen hombre de mirada perdida:
¿No son estas las ruinas de la que fue, hace tiempo,
una próspera finca de rebosante vida?
Disculpe, noble anciano, me ahoga el sentimiento.
¿Sobre aquellos cimientos no estuvo, acaso un día,
una mansión de adobes con grandes ventanales
y de amplios corredores donde jugar solía...
aspirando el aroma, de nardos y frutales?
¿No había junto a la casa un lago y un trigal,
un establo, un molino, un horno y un altar?
¿Un roble, un sauce viejo, un pino y un nogal...
donde canoras aves, gustaban anidar?
Respondiome el anciano con voz entrecortada
que recordaba el valle con fértiles sembrados,
el lago, los caminos, la loma, la ensenada...
donde plácidamente, pastaban los ganados.
Y que hubo allí una casa entre árboles erguida,
con lirios y rosales, con un portal muy bello;
mas el tiempo, el olvido y maleza crecida...
al cabo de los años, borraron todo aquello.
Recordando lo bello:
volvime sollozando mirando allá a lo lejos
las ruinas de la finca, la que fue de los viejos.
Rahulig/09
DRA
Imagen: Vieja casona de teja
Humberto Gómez

