viernes, 31 de diciembre de 2021

¡ADIÓS... AÑO VIEJO!





Añorando los "tiempos mejores", pero inmensamente agradecido con la vida, despido este año 2021 con la ventana de los recuerdos abierta de par en par. En medio de las circunstancias adversas, fue un año aceptable par mí y para el resto de la familia: estamos bien de salud, las necesidades básicas fueros suplidas, el amor nos cobija, la esperanza persiste y las musas me siguen acompañando por el sendero de las letras. Saldremos adelante, sin desmayar, la vida sigue su marcha inexorable. Un inmenso abrazo para todos y cada uno de los amigos que siguen mi blog y me alientan con su presencia en este, mi rinconcito virtual... Dios los bendiga y se cumplan sus anhelos en el año 2022.


RECORDACIONES
(Soneto dodecasílabo)

El tiempo es un ave que anida conmigo,
los años son alas cual don de la vida;
alto será el vuelo, triste la partida,
e indudablemente buscaré otro abrigo.

¡Oh épocas mejores, con pesar lo digo, 
auras de sosiego, de dicha sentida;
quisiera regresen... como despedida,
días apacibles que ahora bendigo!

Fui un chaval jugando junto a la ribera
del río silente que, por primavera,
si iba ante mis ojos para no volver.

También fui paloma, perdiz y venado
o alumno de escuela, con morral terciado,
y guardo en el alma tan dulce querer.

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Derechos Reservados Copyright © 2021
Rafael Humberto Lizarazo G.

Imagen: Paisaje ensoñador
(De la Internet)


lunes, 20 de diciembre de 2021

UNA POSTAL NAVIDEÑA





Una hermosa postal trajo a mi mente la casa de los viejos, allá donde pasé mis años mozos. La calle con sus árboles añosos, los escaños, los faroles y el tiempo detenido en cada pensamiento, en cada esquina de mi pueblo querido. Hoy todo es diferente, ya mis padre no están y los que allí crecimos, ahora cada uno camina por su lado. En mi febril desvelo presiento estar allá, en aquellas felices navidades de los tiempos pasados cual si fuera un chiquillo disfrazado de diablo, corriendo como loco persiguiendo a los vecinos o apostando aguinaldos con las niñas del barrio y... esperando el juguete que en la mañana de la Navidad aparecía, mágicamente, debajo de la almohada. Me entristece la ausencia, me alegran los recuerdos.


NAVIDADES
(Jotabés)

I

Tiempo de paz, de luz y de alabanzas,
de ilusión, de cariño y remembranzas.

Otra vez a brindar por el presente
y a soñar un mañana más decente;
otra vez, con la estrella del oriente,
volverán los recuerdos del ausente.

Se alegra o se acongoja el existir,
cada ser es un mundo en su latir.

Navidad, renacidas esperanzas
para el alma serena del doliente.
Navidad... anhelar y persistir.

II

Contemplar la casita de los viejos
me ha traído recuerdos, desde lejos.

Momentos ya diluidos en la bruma
del tiempo indescifrable que mi pluma
intenta descorrer, mas todo suma,
y se nos va la vida cual la espuma.

Tristeza hay en mi pecho, y alegría,
negra o blanca la flor de cada día.

Parecen mis anhelos ya trebejos
de un sueño lapidario que me abruma,
sin embargo... prosigue mi porfía.




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Derechos Reservados Copyright © 2021
Rafael Humberto Lizarazo G.

Imagen: La casa paterna
(De la Internet)


miércoles, 15 de diciembre de 2021

LOS ECOS DE UNA RANCHERA




A ver "mijo", vaya marque la 108 decía mi padre mientras le entregaba la moneda al inquieto chiquillo que correteaba por el salón− y no se vaya a "turbar", es esa ranchera que trajo Humberto de Tunja la semana pasada. El niño caminaba hasta la rocola e introducía la moneda en la ranura, oprimía la tecla correspondiente y, entonces, el carro comenzaba su recorrido en busca del tema seleccionado para luego colocarlo sobre el plato del tocadiscos que comenzaba a girar mientras el brazo con la aguja caía sobre el acetato e, inmediatamente, don "Vicente Fernández" comenzaba a cantar: «Mujeres, Oh, mujeres tan divinas, no queda otro camino que adorarlas». Don Carlitos, desde su lecho de enfermo, tarareaba a coro con el "Charro" mientras hacía el ademán de estar tocando el guitarrón... Ah, de los viejos ya idos.


AL "CHENTE"
(Décimas)

Se nos murió don Vicente
Fernández el gran cantor,
mexicano a mucho honor
muy querido por la gente.
Tranquila y serenamente
al cielo se fue a cantar
con Solís, con Aguilar,
con José Alfredo e Infante
y nos dejó su talante
de "Charro" muy singular.

Difícil será olvidarlo
si se escucha por doquiera
un corrido, una ranchera
que obligan a recordarlo.
Su legado he de llevarlo
hasta el final de mis días
pues fueron sus melodías
remedio para las penas,
y tras cuatro copas llenas
se iban las melancolías.

Ganas hoy vuelvo a tener
de cantar "Las golondrinas"
y también "Volver, volver".
Su nombre voy a poner
en la penca de un maguey
(como en el monte es la ley)
y de un tequila a su abrigo
"Acá entre nos", se lo digo,
  él seguirá siendo "El Rey".

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Derechos Reservados Copyright © 2021
Rafael Humberto Lizarazo G.

Imagen: Vicente en Boyacá
(De la Internet)


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