Al ver a don Ernesto regando su jardín, recordé la letra de un viejo vals que dice más o menos así: "Nadie cultiva rosas sin cuidarlas, no pueden dar perfumes ni color; donde no hubiera manos para amarlas no crecería nunca ni una flor"... y, como don Ernesto vive solo y soñando que doña Teresa volverá algún día, le escribí unos versitos para acompañarlo en su tristeza y alentarlo dándole un poquito de esperanza, a ver si le arranco una sonrisita.
TRISTE JARDÍN
(Cuartetas)
Desde que tú te marchaste
triste se quedó el jardín,
aquel donde me besaste
en bellas tardes de abril.
Esos tus claveles rojos
no los dejo de regar,
con lágrimas de mis ojos
incansables al llorar.
Volverás por el camino
que una vez te vio partir,
volverás pues el destino
es juntos los dos vivir.
El vergel de mis amores
conservado para ti,
tendrá sus más lindas flores
para cuando estés aquí.
Entonces con gran delirio
mi corazón cantará,
la llama de nuestro idilio
nunca más se apagará.
Y una rosa, junto a un lirio,
para siempre vivirá.
Desde que tú te marchaste
triste se quedó el jardín,
aquel donde me besaste
en bellas tardes de abril.
Esos tus claveles rojos
no los dejo de regar,
con lágrimas de mis ojos
incansables al llorar.
Volverás por el camino
que una vez te vio partir,
volverás pues el destino
es juntos los dos vivir.
El vergel de mis amores
conservado para ti,
tendrá sus más lindas flores
para cuando estés aquí.
Entonces con gran delirio
mi corazón cantará,
la llama de nuestro idilio
nunca más se apagará.
Y una rosa, junto a un lirio,
para siempre vivirá.
Rahulig/014
DRA


