Existió por aquí en mi ciudad, un pequeño local adonde alquilaban libros, libros que podía uno leer mientras degustaba un buen café o se deleitaba escuchando viejas canciones al son de la guitarra que tocaba don Germán, el anciano dueño del negocito. Don Germán, en su Juventud, fue uno de los mejores boleristas del país, pero pasó más de treinta años solo y abandonado viviendo en la trastienda de su negocio, sin más compañía que sus libros, algunos acetatos, su guitarra y sus recuerdos. Un buen día, se murió de repente, muy pocos fuimos a su entierro... así es la vida, así es la muerte.
ANTAÑO
(Coplas)
Generación perdida
Generación perdida
de héroes escondidos,
tras ingratas paredes
revocadas de olvidos.
Olvidos que dan penas
al colmo de la suerte
y, acongojan el alma,
mientras llega la muerte.
Muerte que nos recuerda
la condición humana,
porque el mismo destino
nos tocará mañana.
Mañana cuando todos
hayamos comprendido
que son grandes pecados:
¡Ingratitud y olvido!
Olvido e ingratitud
Olvido e ingratitud
ninguna deuda es chiquita,
si al sol lo tapa una nube
y la rosa se marchita.
Marchita queda mi alma
Marchita queda mi alma
por culpa de la injusticia,
¡Ay!, del que se porta mal,
con descarada sevicia.
Sevicia que causa llantos
a lo largo del camino,
pero no podrá jamás
sacarle el quite al destino.
Destino triste y sombrío
de aquellos héroes viejos,
no puedo vivir tranquilo
mirando tantos espejos.
Espejos que veo a diario
en cualquier calle o esquina,
¡Vaya!, ingratitud tan grande
y sociedad tan mezquina.
Mezquina, pues abandona
a los que le dieron gloria,
dejándolos olvidados...
perdidos y sin memoria.
Memoria, que ahora no tienen,
los que forjaron la historia.
los que forjaron la historia.
Rahulig/011
DRA
Fotografía: Casita de teja
De mis fotografías

