Con tantos años a cuestas apenas si daba para contestar el saludo de los vecinos que, cada mañana, le decían adiós al verla sentada bajo el cedro, frente a la casa. Su preciado reloj de pulsera ya no marcaba el tiempo, pero ella, lo ojeaba instintivamente y luego, ansiosa, miraba de reojo hacia la esquina. Aquella tarde de Abril, la encontré en el sitio de siempre, sumida en su tristeza: acaricié su blanca cabellera, cogí su carita entre mis manos y besé su inmaculada frente. "¿Venía con usted, mi hijo, el ingeniero?", preguntó de repente. ¡Entonces... comprendí, la cruda realidad!
HEROÍNA
(Redondillas)
La estoy mirando ahora
tan llena de tristeza,
y creo con certeza
que muy silente llora.
Como lloran las flores
a falta del rocío,
cuando el verano impío
las deja sin colores.
Cual ese árbol caído
en medio del desierto,
con el futuro incierto
por los años vencido.
O... como llora el cielo
al ver la tierra herida,
con la ilusión perdida
en busca de consuelo.
Heroína sin calma
la que todo sabía,
la que se irá algún día
llevándose mi alma.
Su vida ofrendó entera
con amor y alegría,
mi propia entregaría
para que no se fuera.
Me sobran las razones
para por siempre amarla,
y siento al abrazarla:
¡tener dos corazones!
Rahulig/011
DRA
Imagen: Con ella en 2005
Del álbum familiar
LUIS MADRIGAL TASCÓN me ha regalado un soneto referente al tema.
Pueden leerlo en el siguiente enlace a su blog:


