
Hurgando en el baúl de los recuerdos me topé con esta entrañable fotografía y, al mirarla, vinieron a mi mente aquellos días cuando felizmente nació nuestra hija menor; recordé que la espera fue para nosotros un bello tiempo de ansiedad y de dicha. Para ella, la niña de la casa, escribí con mucho cariño estos sencillos versos que son el fiel reflejo de mi amor y mi alegría.
UN ÁNGEL
(Serventesios)
Un día ya pasados los cuarenta
por cosas del amor, que anda rondando,
doña cigüeña se asomó a la puerta
y un bebe resultamos esperando.
Pasó el tiempo tras la vida ansiosa
y el trigo maduró allá en la campiña,
queríamos varón, más primorosa
cual bella flor llegó una hermosa niña.
Después vino el momento del bautizo
y el nombre fue una obra dispendiosa,
que si así, que si asá, pero Dios quiso
bendecirla y llamarla Paola Rosa.
Luego hicimos un trato cual chavales,
mi angelito, mi niña tan querida:
que... si yo le cambiaba los pañales,
ella a mí, me cambiaría la vida.
¡Te agradezco princesa consentida!
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Derechos Reservados Copyright © 2009
Rafael Humberto Lizarazo G.
Imágenes: Marzo 12 de 1995
(Del álbum familiar)

