A María, la veo diariamente recorriendo las calles del centro de la ciudad. Es una bonita morena de pelo negro rizado, alta, esbelta, de apenas veinte años y lleva marcadas en su rostro las huellas del sufrimiento. Se rebusca la vida vendiendo frutas en los semáforos, trabajando en casas de familia o haciendo mandados en una bicicleta de los años de upa. Antier, esperando el cambio del semáforo, aproveché para preguntarle cual era el motivo de su incansable trajinar... lo que me contó, resume la historia no sólo de ella, sino la de miles mujeres que son maltratadas e ignoradas en este mundo.
MARÍA
(Coplas)
Tres hijos tiene
María
flor marchita en
primavera,
tres hijos… y su
marido
se fue con otra
cualquiera.
Viven en una piecita
de nueve metros
cuadrados,
en la misma cama
duermen
con cartones
arropados.
No tienen agua
potable
y se alumbran con
mechero,
tampoco salubridad
ni gas para el reverbero.
tampoco salubridad
ni gas para el reverbero.
Vende frutas en la
calle
y flores o lo que
sea,
de sirvienta en
casa ajena
barre, cocina y
trapea.
Sus tres
niños lo son todo
y por ellos da la
vida,
los mantiene a
duras penas
con miseria
recogida.
De pequeña sufrió
mucho
fue abusada y
castigada,
por un criminal
padrastro
y una madre
descarada.
Ahora le toca
guerrear
supliendo necesidades:
son las crueles injusticias
de hipócritas
sociedades
Veinte años tiene
María
flor marchita en
primavera,
veinte años… y su
marido
se fue con otra
cualquiera.
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Derechos Reservados Copyright © 2018
Rafael Humberto Lizarazo G.
Imagen: La niña del semáforo.
De de la Internet.
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