El que espera desespera, decía mi padre. Nada más desesperante que esperar en vano, esperar a quien no ha de venir, esperar teniendo la certeza de que es solamente un sueño irrealizable. Esperar, esperar, esperar un imposible, pero al fin y al cabo, seguimos viviendo ilusionados e inventamos historias que nos ayudan a soportar la soledad, que mantienen encendida la llama de nuestros más caros anhelos y, van pasando los días, en medio de irreales fantasías cargadas de inolvidables recuerdos.
RECADO
(Serventesios)
A la orilla del mar suspirando
por los besos que
ya no tenía;
divisé una gaviota volando
que a lo lejos de prisa venía.
Se posó cariñosa
en mi hombro
y en su pico una
carta traía;
al abrirla leí con
asombro
lo que dentro del
sobre decía:
Volveré, volveré
te lo juro,
volveré sin dudarlo algún día;
volveré, volveré
lo aseguro,
a los brazos que
tanto quería.
Se hizo bello el
día claroscuro,
se alejó el
temporal que cundía;
vi más bello el
tiempo futuro
y mi cuerpo vibró
de alegría.
Han pasado los
meses, en vano,
no la he visto
llegar todavía;
sólo escucho el
murmullo lejano
de lo que su recado decía:
Volveré, volveré
te lo juro,
volveré sin dudarlo algún día;
volveré, volveré
lo aseguro,
a los brazos que
tanto quería.
Rahulig/014
DRA
Imagen:Soledad
De la red

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